La Cabaña
La Cabaña
La Cabaña
La Cabaña
La Cabaña

“Fortaleza y defensa de una Habana centenaria, de sus gentes y sus mares, coronada en la altura cual reina de sus torres por la Giraldilla, figura de veleta, mujer y esposa enamorada, que desde sus torres oteara al horizonte, día y noche dice la leyenda, a la espera de ver aparecer surcando sus aguas negras, la figura del barco que le traería a su ser amado de vuelta.

Esa es la Cabaña, balcón al mar, desde el que puede contemplarse la bahía con sus aguas de tintes anaranjados de amaneceres y puestas de sol. Si en el silencio te dejas llevar, casi puedes escuchar chascarrillos y canciones de soldados y gentes de la mar, que pasaron por ella y se dejaron la vida entre sus piedras, por defenderla ante quienes la sitiaron, invasores o piratas, rompiéndola una vez y otra más, pero a la que nunca pudieron derribar.

 Casi se puede sentir su alma entrelazada con la de aquellas otras que a sus costas arribaron, y con sus sueños e ilusiones, marchando allende los mares, encontraron en esta nueva tierra un calor añorado entre sus brazos.

 Hoy, entre sus muros, quedan los cañones. Figuras cual esculturas estáticas, mirando hacia ese mar que otrora ellos guardaban y que como gigantes amenazadores parecían querer decir a los intrusos: ¡por aquí no se pasa!

 Cañones que evocan el fragor de las batallas, donde retumbaron entre el miedo y la furia de aquellos hombres bravos que fueron dispuestos a la muerte para defender lo que creyeron sagrado: su libertad y la de sus paisanos. Entre esas piedras quedaron atrapados sudores, quejidos, y lágrimas de rojo carmesí, que derramadas quedaron impregnando, ese pedazo de tierra.

 Y cual reminiscencias de aquellos días, queda su recuerdo en la ceremonia del cañonazo de las 21,00 horas que, con su disparo, cada noche vuelve a recordar lo que a otras gentes avisara, que ya es la hora de cerrar las puertas de la ciudad y vivir bajo el resguardo habanero de la noche… los misterios del sueño.

Hoy, en estos tiempos del ahora, poco a poco se van transformando esas calles de La Cabaña, a través del Arte contenido en sus Ferias, al que han dado albergue sus murallas, como queriendo curar tantas heridas ocasionadas en su defensa de aquellos días…

Y las siete musas del Arte se dan cita: historia, comedia y retórica. Entre esas viejas piedras se pasean y en su juego eterno van contagiando el lugar de su magia y creando vibraciones con su elocuencia. Van esparciendo en el aire melodías, sus cabellos al viento, música de colores, poemas épicos de ensoñaciones perdidas y de bellos pensamientos cual arte lírico de la elegía, que cual maná se va depositando entre viejos recuerdos… y dejan a su pasar brillantes estelas del amor que subyace tras ellas, que todo lo sana y todo lo cura y todas las heridas cierra de ésta y de otras vidas…”

Amalia Marín
Febrero 2019