Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»
Sonia Almaguer: «Estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad»

La exposición Instantes de una ciudad, de la fotógrafa Sonia Almaguer, quedó inaugurada en la librería Fajad Jamís, de la calle Obispo del Centro Histórico de La Habana, como homenaje a esta hermosa ciudad en su 500 cumpleaños.

Trece fotografías componen esta pequeña muestra que integra una serie mayor que recibe el título de 500 detalles de La Habana, y que Almaguer dedica a esta en su medio milenio como una manera de redescubrir la belleza de la urbe en sus pequeños detalles.

Luego de graduarse de la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, y de algunos años de ejercicio creativo, la también presidenta de la Cámara Cubana del Libro, hace un regalo de cumpleaños a La Habana, y sobre este conversa con la Revista Bienvenidos.

Ha comentado que esta muestra constituyó un fuerte reto para usted…

Sí, fue un reto la propuesta del Instituto Cubano del Libro de hacer esta acción en el espacio de Fernando Rodríguez Sosa, en la librería, que tuviera una visión muy personal de La Habana, ciudad a la que tantos retratan, pintan, le cantan, le escriben, por eso era un reto fuerte, y decidí entonces aportar mi visión de La Habana, muy de cerca.  

¿Por qué el título de la muestra?

Porque instantes es una fracción pequeña de tiempo, en la que puedes ver o no ver, y la fotografía es eso, un instante.

¿Cómo surge la idea de captar estas imágenes?

La Habana siempre es un pretexto para todo el mundo, para los artistas de las diferentes manifestaciones, para los visitantes, y que cumpla 500 años es una oportunidad que no podía perder, de modo que yo ya venía trabajando una serie fotográfica sobre detalles de La Habana hace como un año.

Según voy caminando, voy tomando fotos, pero no es algo casual; estoy tratando de encontrarme con las cicatrices de la ciudad, con los encantos que tiene y que a veces no percibimos cuando vamos tan de prisa; también busco los contrastes de la luz que ofrece este país que son tan especiales, por lo que trabajo en diferentes horarios del día para poder encontrar claros oscuros, texturas, cosas así que solo te da la fotografía cuando te acercas al objeto de una manera diferente.

Por otra parte, me gusta mucho jugar con los ángulos, o sea no ver el objeto tal cual está sino provocar algunas sensaciones que hacen ver las cosas de manera diferente y ese es el sentido de este conjunto.

En cuanto a la relación con el público que apreciará sus piezas, ¿cuáles son sus intenciones?

Me interesa mucho que las personas que se acerquen a mi trabajo comprendan el sentido que yo pongo en cada una de las tomas y de las fotos.

Quisiera que los que vean la muestra disfruten como yo de esta Habana herida, esa Habana que se abre siempre, que se regala, disponible para todos los que queremos seguirle cantando, seguirla fotografiando o dibujando, y espero que se sorprendan también como me sucedió a mí en el proceso de edición de estas fotografías pues descubrí cosas que jamás había apreciado bien, y eso es gracias al lente, a ese acercamiento que hice de esa arquitectura que nos rodea día a día y que la cotidianidad  de estos tiempos modernos, nos hace que  no apreciemos en esta ciudad que bien se merece todas las celebraciones que estamos haciendo por ella.

¿Qué fue lo que descubrió con estos acercamientos a la arquitectura habanera?

Descubrí muchas cosas; justo cerca de aquí de la librería, hay una construcción que las terminaciones de los decorados del edificio terminan en cabezas humanas, eso tú no lo ves cuando pasas, normalmente rápido porque la vida te lo exige, y además porque está muy alto, solo se alcanza acercándote con el lente, y así entonces percibes los detalles y los tejidos de la madera.

Uno va tan rápido por la vida que le pasa por el lado a los yales, a las rejas, a los aldabones y te pierdes la belleza de una ciudad como esta, uno dice es la Ciudad Maravilla y compruebas que lo es de veras.

Trabaja con fotografía digital; ¿hace algún tipo de intervención en las imágenes?

La única intervención que hago es editarlas a blanco y negro, que es como me gusta trabajar la fotografía artística; lo demás es tratar que los cortes que hago, los ángulos que hago, se queden como tal; en el proceso de tomar la fotografía trato de acercarme a como quisiera que quedara finalmente, y no tener que estarla recortando, «fotoshopeando», porque si no, no es la ciudad que estoy persiguiendo.

¿La serie 500 detalles de La Habana va a recoger solo imágenes de la Habana Vieja?

Por supuesto, La Habana da para mucho más, y quisiera no concentrarme solo en la Habana Vieja, por donde partí, sino buscar otras calzadas importantes como la del Cerro, la de Jesús del Monte, hoy Diez de Octubre, que están llenas de detalles hermosos.

¿Cómo continúa este proyecto?

El sueño mío es regalarle a La Habana, regalarme, un libro con sus detalles, La Habana nunca se termina, siempre va a estar ahí.