Dos días en La Habana
Dos días en La Habana
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Dos días en La Habana

A punto de cumplir sus 500 años de fundada, un fortuito 16 de noviembre de 1519, la Habana mantiene su encanto de ciudad asombrosa y mágica. Su rostro rejuvenecido invita a los aventureros; sus calles de adoquines parecen abrirse como brazos para recibir a sus visitantes por estas fechas.

Recorrerla en dos días es un reto que vale la pena.

Día 1

(30min) En el corazón de la ciudad se encuentra el Paseo del Prado que antaño fuera una alameda extramuros y el centro de la vida citadina de la colonia. Hoy es una de las avenidas más importantes de la Habana, un crisol de vivencias donde se entrelazan lo nuevo y lo viejo en una trama urbana atractiva y colorida.

(40min) Quién no ha oído hablar del Capitolio de la Habana, de su majestuosa escalinata y elegantes salones, sus imponentes esculturas y arquitectura neoclásica; de la estatua de la República; del diamante de 25 quilates que perteneció al último zar de Rusia y hoy se haya bajo el ojo vigilante de la cúpula dorada que corona el Capitolio. A cada paso le parecerá escuchar un eco del pasado y se verá sumergido en la intriga de su historia y sus misterios.

(30min) Los coches antiguos del Parque Central conforman uno de los museos rodantes más hermosos del mundo, “el Club de Autos Clásicos”. Algunos tienen casi 70 años, pero encontrará otras maravillas que se acercan a la centena. Juntos forman un conjunto multicolor, brillante y exótico que se funde armoniosamente con el paisaje de la ciudad.

(60min) “Mi daiquirí en El Floridita”, dijo una vez el Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway. Agitado y concurrido, este bar-restaurante custodia la esquina de Obispo y Monserrate. Es un excelente lugar para almorzar, merendar o retratarse con la estatua en bronce del famoso escritor que ocupa la esquina de la barra desde 1954.

(60min) Desde fechas tempranas Obispo fue una de las calles más animadas de la ciudad. Su posición privilegiada la convirtió en una de las zonas preferidas por los comerciantes, pues atraviesa gran parte de la Habana Vieja, desde Monserrate hasta la Plaza de Armas, muy cerca de la bahía. En la actualidad mantiene dicha condición de espacio comercial, de ahí que se haya transformado en un boulevard. Vale la pena destacar como dato curioso que en ella se inauguró el primer estudio fotográfico de Cuba e Iberoamérica en el año 1841.

Día 2

(20min) La Plaza de la Catedral es considerada como uno de los lugares más bellos de La Habana. Aunque parezca increíble durante la época colonial fue un espacio sumamente desestimado, pues el agua lo anegaba al subir la marea. Debido a lo anterior en esta zona se situó el primer astillero de la ciudad. Eventualmente se levantó allí la Catedral y desde luego, poco tiempo después se construyeron a su alrededor impresionantes mansiones para varios de los personajes más importantes de la época.

(15min) El Palacio del Conde Lombillo, hermoso en su sencillez, es una de esas edificaciones cuya función ha cambiado totalmente de una época a otra. En menos de un siglo fue Escuela Municipal de Música, Secretaría de Defensa Nacional, Archivo Histórico Municipal, Museo de la Ciudad, etc. En la actualidad, es la Oficina del Historiador de la Ciudad y sala de exposición permanente sobre la vida colonial de La Habana.

(40min) La Plaza de Armas está rodeada por algunas de las más célebres edificaciones de la Habana Vieja. En su perímetro se hallan el Templete, ubicado en el lugar donde se celebró la primera misa y el primer cabildo de la villa, el Hotel Santa Isabel, el Museo de Historia Natural, el Palacio de los Capitanes Generales y el Palacio del Segundo Cabo, abrigados todos por el Castillo de la Real Fuerza. Esta plaza convertida en parque es un excelente lugar para tomar un descanso y seguir adelante.

(15min) La Plaza de San Francisco de Asís también conocida como Plaza de las palomas, fue uno de los primeros grandes mercados de la urbe. Hoy, es la antesala de la ciudad para los visitantes que arriban por el puerto, siempre fresca por la brisa del mar.

(40min) La Plaza Vieja, conocida antiguamente como la Plaza Nueva, fue la tercera de su tipo en construirse. Entre sus características más llamativas está la diversidad arquitectónica de las edificaciones que la rodean; se pueden apreciar inmuebles construidos en distintas épocas, desde el siglo XVII hasta principios del siglo XX. En la actualidad, la gran mayoría de estas construcciones se han transformado en comercios como la popular Casa de la Cerveza.

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