Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana
Habana +, un regalo musical por los 500 años de La Habana

En los festejos por los 500 años de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana no puede faltar la música, que es bandera en la escena cultural del mundo entero, y en la mayor de las Antillas, corre como energizante por las venas del cubano.  

Por esos motivos, a partir de la unión de los ritmos tradicionales sonoros de la isla caribeña y para que el público bailador encuentre en este espacio un punto en común entre el disfrute y el arte, el Instituto Cubano de la Música y la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, Egrem, organizó, del 1 al 3 de noviembre el Festival Internacional Habana +.

Como colofón de cada noche, hasta el espacio La Piragua, en el malecón habanero, llegaron agrupaciones cubanas insignias de la música popular bailable como Issac Delgado y su grupo, Elito Revé y su Charangón y Formell y Los Van Van.  También regalaron su arte representantes de las raíces afrocubanas como Yoruba Andabo y Osaín del Monte. Completaron el plantel Kelvis Ochoa y Telmary y Habana Sana. 

Los encargados de inaugurar el Festival fueron los chicos de Yoruba Andabo, conjunto surgido hace 58 años en los muelles del puerto de La Habana. Son fieles defensores de la rumba y el guaguancó, géneros que llegaron a la Isla desde África, y que hoy, con su variante cubana, logran una sonoridad contemporánea y distintiva en cada escenario en que se presentan. 

Esta agrupación ha llevado su arte a distintos puntos de la geografía, desde Asia hasta América, acumulando en su discografía una veintena de álbumes, de los cuales dos han sido nominados a los premios Grammy Latino. 

Después llegó “El Cheveré de la Salsa”, un artista, que, pese a que gran parte de su carrera artística despuntó fuera de Cuba, lleva a la ciudad que lo vio nacer en su corazón. Por eso, un ¡Que viva La Habana! de su voz retumbó entre los cientos de espectadores. 

Durante su tiempo en escena interpretó temas clásicos de su orquesta como “Que pasa loco” y “El solar de California”, además de otros de su más reciente disco Lluvia y Fuego. Cada canción simboliza los elementos sonoros propios de Issac, además de entonaciones del feeling, el bolero, la salsa y el son. 

Osain del Monte, grupo folclórico tradicional cubano, arribó a la tarima en la segunda noche para mostrar su fuerza percutiva, su autenticidad y alto nivel de creatividad artística. Los textos pícaros de sus canciones se unen a la versatilidad de sus músicos, peculiaridades que los han posicionado entre el público que ama la rumba. 

Lo que parecía una noche prometedora fue opacada por la lluvia, que azotó contra la presentación de Kelvis Ochoa. Este músico cubano solo pudo interpretar en su turno alrededor de cinco temas, a los que incorpora elementos de otros géneros musicales como el cha cha chá, el son, el songo, la conga, el merengue y la timba. 

Las precipitaciones no permitieron que El Charangón tocara el escenario ese día; pero, el domingo 3, los asistentes al Festival se multiplicaron ante el llamado de Telmary y Habana Sana y el tren de la música cubana, Los Van Van.

Esta mulata le regaló a la capital su más reciente éxito, “Una Habana que danza”, además de canciones de su última producción fonográfica Fuerza Arará, premiada con un Grammy Latino en el 2018.  Agradeció la oportunidad de ser parte de los festejos por el medio milenio de vida de la ciudad maravilla. 

Cerca de las 11 de la noche, la música popular bailable se adueñó del escenario. La Revé llegó para saldar la deuda del día anterior. Esta es una de las agrupaciones cubanas de mayor prestigio en Cuba y en el mundo, defensora del “changüí”, ritmo autóctono de la zona oriental de la mayor de las Antillas.

Para cerrar en grande la jornada dominical, llegó el “El Tren” e interpretó sus más emblemáticos temas, fieles crónicas de Cuba y de su gente. Van Van canta y el público solo puede bailar.  Así culminó Habana +, un espacio en el malecón para el disfrute y la buena música.