Eugenio Hernández Espinosa y su teatro de auténtica cubanía
Eugenio Hernández Espinosa y su teatro de auténtica cubanía
Eugenio Hernández Espinosa y su teatro de auténtica cubanía
Eugenio Hernández Espinosa y su teatro de auténtica cubanía

La XXIX Feria Internacional del Libro de La Habana rendirá homenaje a Eugenio Hernández Espinosa, Premio Nacional de Teatro del año 2005, uno de los más importantes dramaturgos cubanos contemporáneos.

El multipremiado teatrista, que inició su carrera artística en 1956, abrazó desde muy joven el camino de la escritura teatral inspirado en las leyendas de las tradiciones afrocubanas: uno de los temas perennes en sus obras, en comunión con las indagaciones en la cultura popular.

Leopoldo Eugenio Hernández Espinosa [Cerro, La Habana, 15 de noviembre de 1936] es actor, escritor, guionista cinematográfico, director artístico y general de la Compañía Teatro Caribeño. Posee una extensa literatura dramática que comprende 20 piezas entre las que sobresalen Calixta Comité [1969], Obba y Changó [1980], Odebí el cazador [1982], Emelina Cundiamor [1987], Las lamentaciones de Obba Yurú [2006] y Cheo Malanga [2009]. Su obra La Simona le aseguró el premio de teatro en el Concurso Casa de las Américas en 1977.

Uno de los valores intrínsecos de la producción dramatúrgica de este creador es que plasma, en cada una de sus composiciones, una mirada liberada de estereotipos y prejuicios. Invita a tomar una postura profundamente destinada a crear un reflejo fiel de la realidad, sus complejidades sociales y personajes humanos, con una evidente intención filosófica.

Su teatro es auténticamente cubano y caribeño. La herencia africana presente en la isla es legitimada en sus obras a través de la recreación de la mitología yoruba y la magia de sus fábulas y dioses.

El catálogo dramático de Hernández Espinosa se ha subido reiteradamente a las tablas, tanto en Cuba como en España, Canadá, Martinica, Guadalupe, Estados Unidos, Argentina, Venezuela, México y Francia con gran aceptación del público y la crítica especializada.

Su obra, además, es la más recogida por el cine en la isla, pues dos de sus más significativas piezas ‒María Antonia [1964] y Mi socio Manolo[1971]‒ se incluyen en la filmografía cubana. La primera, clásico indiscutible del teatro nacional, se convirtió en una película con igual título en 1990, dirigido por Sergio Girald. La segunda fue adaptada por el cineasta Julio García Espinosa para crear el largometraje La inútil muerte de mi socio Manolo en 1989.

Por otra parte, colaboró en 1982 con el director Manuel Octavio Gómez en el guion de Patakín, a partir de su inédita Changó Valdés. Junto a Rigoberto López, reconocido realizador desaparecido el pasado año, escribió los guiones originales de Roble de olor [2003] y El Mayor, dirigido por López, que aún se encuentra en proceso de realización.

Digna de elogio, de igual, es su labor docente: es profesor de actuación y dirección en el Instituto Superior de Arte, y ha impartido talleres de guion y conferencias sobre dramaturgia para teatro y cine en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, también en centros educativos de otras latitudes y ha desarrollado valiosos seminarios sobre los rituales y la teatralidad.

En el contexto de la cita literaria internacional que tributa a su destacada trayectoria profesional, será presentado para su comercialización La pupila negra. Teatro y terruño en Eugenio Hernández Espinosa, monográfico de la autoría de Alberto Curbelo, que obtuviera el Premio Razón de Ser de la Fundación Alejo Carpentier en el año 2005 y Mención en el Premio Uneac de Testimonio en 2011.

A sus 83 años, Eugenio Hernández Espinosa, este artista emérito, maestro imprescindible del teatro cubano, recibe con su modestia de siempre este justo reconocimiento a su trascendente producción dramática, de la que son sellos indisolubles la pureza y la autenticidad de los símbolos de la cubanía.

Texto: Bienvenidos / Fotos: Archivo