Como parte de los protocolos para la atención a personas contagiadas con el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, una terapia innovadora llama la atención: el uso de sueros de plasma sanguíneo de pacientes recuperados en enfermos graves.

En Cuba se ha seguido ese tratamiento bajo las normas y el rigor establecidos, teniendo en cuenta que forma parte de las experiencias internacionales para el tratamiento de personas infectadas con la COVID-19.

En febrero, la empresa CNBG -Grupo Nacional de Biotecnología, de China, daba a conocer que investigadores de la nación asiática habían desarrollado una terapia de plasma de personas restablecidas para tratar a enfermos con el coronavirus.

La compañía explicaba en ese entonces que había recogido plasma de algunos pacientes recuperados para preparar productos terapéuticos, incluyendo plasma convaleciente y globulina inmune.

Tras realizar estrictos procedimientos de seguridad biológica en sangre, inactivación de virus y pruebas de actividad antiviral, los científicos desarrollaban con éxito “plasma convaleciente para el tratamiento clínico” y lo usaban para tratar a pacientes en estado crítico.

Tres pacientes gravemente enfermos en un hospital del distrito de Jiangxia, Wuhan (donde se originó el brote de SARS-CoV-2), recibieron tratamiento de plasma convaleciente el 8 de febrero.

En aquel momento, los resultados clínicos mostraban que de 12 a 24 horas después, los pacientes mejoraban en síntomas clínicos, tales como una baja significativa de inflamaciones y la mejora general de algunos índices clave como la saturación de oxígeno en sangre.

Más reciente, a mediados de este mes, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, pidió a los pacientes recuperados de la COVID-19 que donasen plasma sanguíneo: “Una donación tiene el potencial de ayudar a hasta cuatro pacientes”, aseveraron.

La idea es que el plasma –la parte líquida de la sangre– convaleciente de los pacientes recuperados, contiene anticuerpos que podrían ayudar a fortalecer la respuesta inmune de otros que aún luchan contra la infección.

Así lo corrobora el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología durante la conferencia de prensa del Minsap, quien explicó que el plasma hiperinmune se toma de una persona que ya padeció la enfermedad y por tanto desarrollo los anticuerpos, que es lo que le permite defenderse de la misma y curarse.

“Se obtiene de ese individuo el plasma hiperinmune y se le administra a otra persona enferma, para que mientras su sistema inmune demora en reaccionar, ya se pueda ir defendiendo del virus”, explicó el epidemiólogo.

Para el mundo esta no es una experiencia nueva, sostuvo. “Cuando el gran brote de Ébola en África occidental, para el tratamiento de las personas que estaban infectadas con este virus se utilizaba el suero hiperinmune”, dijo.

Tuvimos el honor de que un médico cubano, el único que se enfermó con el virus del Ébola en la misión médica cubana en África durante esa emergencia, el doctor Félix Báez, una vez recuperado donó su sangre para ese objetivo, comentó el especialista.

El caso de Cuba

Cuba, al compás del mundo en el uso de los protocolos de atención a los pacientes contagiados, ha comenzado a emplear esta terapéutica. Autoridades del Ministerio de Salud Pública (Minsap) informaban el 20 de abril sobre la utilización de sueros de plasma de personas recuperadas para el tratamiento a pacientes graves.

Mesa Redonda. Fotografía: @Presidencia Cuba/ Twitter.

Los especialistas confirman antes la recuperación completa del donador y luego el plasma es investigado para validar que puede ser utilizado, dijo el coordinador del Grupo de Expertos del Minsap, Ricardo Pereda, durante una comparecencia en el espacio televisivo Mesa Redonda.

Entre los requisitos necesarios para poder donar, mencionó Durán García en respuesta a una pregunta de esta revista, que deben ser personas inmunocompetentes, que cumplan el plazo de recuperación requerido, de no menos de 21 días, se sientan bien física y emocionalmente y reúnan condiciones de salud indispensables para cualquier donación de sangre.

De acuerdo con una nota del diario oficial Granma, publicada el pasado 24 de abril, hasta esa fecha unas 20 personas recuperadas habían realizado donaciones, de manera voluntaria.

En el Banco de Sangre del municipio de Diez de Octubre, de La Habana, 8 pacientes donaron plasma, mientras que los de otras provincias como en Pinar del Río, Cienfuegos, Villa Clara, Matanzas, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, también se han sumado a esta iniciativa solidaria. La semana próxima se sumará al procedimiento Camagüey, en el centro del país.

“El impacto de su uso es ostensible en pacientes beneficiados”, aseguró el director nacional de Epidemiología del Minsap.

Historias de solidaridad

El propio diario cubano da a conocer la historia de Neide Yeste Rosales (47 años), paciente recuperada de la ­COVID-19 que ha donado su plasma para ayudar a aquellos que todavía no le ganan la batalla a la pandemia. Neide había hecho viajes a Panamá y a Perú, y el 27 de marzo dio positivo a la enfermedad. En el Hospital Militar Luis Díaz Soto fue curada junto a su esposo.

“El paciente Roberto Moré (54 años), que había sido reportado de grave, fue el primero en recibir una transfusión. Hoy está de cuidado y pasó a una sala abierta”, de acuerdo con el rotativo.

Frank Martínez Casola, enfermero del Hospital Manuel Fajardo, y Henry Tabier Sánchez, trabajador de un crucero, fueron otros de los donantes.

En una entrevista al noticiero de televisión, aseguraron que mediante su área de salud conocieron que los pacientes recuperados de la enfermedad, con edades entre 18 y 60 años, podían donar su plasma para salvar vidas.

Ambos también realizaron sus donaciones en el banco de sangre de Diez de Octubre, uno de los tres habilitados en la capital para este tipo de plasmaféresis.

Estos pacientes dijeron sentirse satisfechos y orgullosos por haber donado su plasma a los pacientes que están en estado crítico, un acto humanista y de contribución a la recuperación de otros, como las personas mayores de edad, las cuales están entre los grupos más vulnerables.

Donante Iliana Pérez Pérez. Fotografía: Tomada del perfil del Facebook del Periódico 26, de Las Tunas

Las imágenes de la tunera la Iliana Pérez Pérez y su mensaje, difundidos en el perfil en la red social de Facebook del periódico 26, de esta provincia resumen el sentido que encuentran muchas personas ya sanadas en ayudar. “Mi disposición va porque sé que esto es para cooperar en la salud del pueblo”, dijo.

Henry Shorex , el primer paciente en donar su plasma en Cuba. Fotografía: Tomada del perfil de Facebook de Henry Shorex

Otros como el joven habanero Henry Shorex , el primer paciente en donar su plasma en el país, el pasado 16 de abril con este fin, y quien ya ha acudido dos veces a este acto voluntario, son igual de certeros y así lo han hecho saber en las redes : ¡Que no muera nadie más! Agradecido y orgulloso por los que se han sumado a esta humana iniciativa que puede salvar a nuestros pacientes graves. Mis respetos a este personal de salud profesionalísmo y de una calidad humana indiscutible. ¡No más muerte, no más dolor!

Texto: Redacción Bienvenidos