La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) se prepara para establecer un nuevo protocolo mundial para los vuelos comerciales que define medidas para controlar la salud de los pasajeros y evitar los contagios con la COVID-19.

Una primera versión de lo que se ha llamado «hoja de ruta» para reiniciar de forma segura la aviación internacional, prevé significativos transformaciones en todos los pasos del proceso de las operaciones comerciales.

La IATA ya ha definido que los acompañantes de los pasajeros no podrán ingresar a los aeropuertos, salvo en casos excepcionales por necesidades especiales del pasajero, con el objetivo de tributar de esta manera al necesario distanciamiento social.

Mucho se ha especulado acerca de que las aerolíneas decidirían dejar libre la fila central de asientos para separar a los pasajeros, sin embargo, esta no será una medida tomada por la IATA, pues considera que es altamente improbable el contagio a bordo por la dirección del flujo de aire a bordo y por la disposición de los asientos, además del conjunto de previsiones que aprobará y recomendará.

Entre las precauciones que se esperan poner en práctica, cuando se abran finalmente los vuelos internacionales, lo cual al parecer será en el mes de julio, se aprueba que los pasajeros realicen la mayor parte del check-in antes de llegar al aeropuerto y que puedan embarcar mostrando los tickets en sus celulares, cualquier dispositivo móvil, o impresos.

Se ampliará la información de contacto del pasajero, la que podrá ser utilizada para fines de rastreo; de ser posible, estos datos deben ser completados en formulario electrónico y antes de que la persona llegue al aeropuerto.

Asimismo se indica que en todos los puntos de entrada de las terminales en los aeropuertos se realizará control de temperatura; de igual modo se procederá al momento del desembarque, cuando los pasajeros desciendan del avión.

IATA reconoce que los test rápidos para verificar si las personas son portadoras o no del SarCov-2, no son absolutamente confiables, no obstante considera su uso.

En cuanto al distanciamiento físico, IATA sugiere una separación entre personas de entre uno y dos metros, por lo que deberá reorganizarse la disposición del flujo de pasajeros en los aeropuertos y rediseñar los espacios y las puertas de embarque, así como los puestos de control y migraciones.

Asociado a este tema se ha dispuesto a la par que el personal de las aerolíneas deberá guiar a los pasajeros para que puedan despachar ellos mismos sus equipajes, que se garantice la recogida de los mismos de forma rápida, y que los pasajeros mantengan en estas áreas también la distancia, con el objetivo de minimizar la interacción humana.

Recomienda igualmente la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, el correcto uso de nasobucos durante todo el proceso del vuelo, tanto para pasajeros como para el personal de las aerolíneas y aeropuertos, los cuales al mismo tiempo contarán con equipo de protección.

Otra de las propuestas de IATA es que los gobiernos deberán instrumentar opciones electrónicas de declaraciones juradas y   simplificar las formalidades del control fronterizo para reemplazar procesos físicos por otros virtuales.

Como medida importante, se sugiere que en el caso de las escalas, se acepten como válidas las instancias de control realizadas en el aeropuerto de origen para evitar repetirlas íntegramente en las escalas subsiguientes.

Todas estas son medidas imprescindibles a asumir en tiempos de postpandemia, pero solo se podrán cumplir a cabalidad, totalmente y de manera consecuente, si las aerolíneas, aeropuertos y gobiernos unifican sus voluntades.

Texto: Redacción Bienvenidos