Ha circulado por las redes una convocatoria a felicitar a los niños y adolescentes que son grandes héroes de estos tiempos de crisis sanitaria, económica y social, en los que algo tan sencillo como correr en un parque o salir a bailar les está negado.

Indudablemente el confinamiento obligatorio como método eficaz para evitar el contagio del virus SARCov2, perjudica directamente  a los más jóvenes, porque impide su actividad esencial diaria que es asistir a clases, ambiente social propio por excelencia, donde pasan varias horas y desarrollan habilidades, tanto cognitivas como  afectivas y de comunicación.

En la escuela están los amigos con toda la carga de relevancia que estos tienen; la escuela es el centro de sus vidas y la COVID-19 se los ha arrebatado sin que estos tengan la madurez mental para comprender solos un fenómeno que muchos adultos no alcanzan a interiorizar.

Esta enfermedad comporta una contradicción: las estadísticas arrojan que por suerte son los más jóvenes a los que menos afecta la epidemia, sin embargo son muy vulnerables anímicamente por los cambios de costumbres y las prohibiciones que implica el enclaustro.

Hay que cuidar bien a los más jóvenes de casa en estos tiempos de COVID-19, para evitar efectivamente daños colaterales en la formación de sus personalidades.

Los adultos son los responsables del bienestar físico y mental de estos en cualquier circunstancia por lo que en el contexto actual deben, en primer lugar, ayudarlos a comprender el peligro que implica la COVID-19 sin entregarles un mensaje de catastrofismo pero ellos deben contar con una información real de las características de esta infección, las formas en que se contagia, los síntomas, y sus peculiaridades, para que puedan a su vez entender las medidas que deben tomar para evitar enfermarse y además la propagación de la misma.

Es muy necesario que los más jóvenes reciban la información a través de sus familiares adultos, para garantizar la comprensión y evitar que se apropien de temas incomprensibles para su edad o de las fatales Fake News.

También a los fiñes y adolescentes hay que enseñarles a encontrar lo bueno de las malas situaciones, a conocer cuáles deben ser las prioridades en la vida y a sacar enseñanzas de todas las experiencias aunque estas no sean positivas.

En este sentido se les puede ayudar a organizar el tiempo entre las clases que son una prioridad, estudio individual, horario de juegos, ejercicios físicos, lectura, y televisión.

Pero asimismo es bueno aprovechar este tiempo en familia para conversar, para que los mayores les hagan cuentos a sus descendientes; otra actividad que une mucho a la familia y que ayuda al imaginario de los más jóvenes es ver fotografías, comenzando por las más antiguas de la familia, las de aquellos predecesores a los que ellos no conocieron pero que son sus raíces.

Y si hablamos de un hogar en los que los más jóvenes no cumplen tareas, o sí, esta reclusión es una buena ocasión para que empiecen a aportar al trabajo en el hogar; no hay nada que les guste más que organizar estantes y cajones, pues sumémoslos a esta faena, al igual que a la de la cocina, algo que de igual forma le atrae a la mayoría.

Podríamos mencionar un sinfín de diligencias domésticas en las que involucrar a nuestros hijos y nietos; las premuras cotidianas impiden en muchas ocasiones compartir en familia pequeños momentos que para los impúberes y adolescentes son de gran significación porque ellos tienen una disposición especial, unida a la pureza e ingenuidad que los caracteriza, para descubrir las cosas que más valen en la vida.

Lo más importante de todo es evitar trasmitir a los más jóvenes los temores o incertidumbres de los adultos; hay que mostrarles la confianza en que esta es una situación pasajera, aunque se dilate en el tiempo; que la COVID-19 es una enfermedad muy peligrosa pero que si se toman las medidas conocidas se puede evitar su contagio y lograr mantenerse a salvo; sobre todo hay que trasmitirles toda esta información con mucho amor que es lo que afianzará su seguridad en el futuro.

Texto: Redacción Bienvenidos