El incremento alarmante de casi dos millones de personas contagiadas con la COVID-19 en la pasada semana fue anunciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que significa una cifra récord desde la declaración de la enfermedad como pandemia.

En dicha semana se contabilizaron un millón 998 897 de nuevos casos en el mundo, número que significa un aumento del 6 por ciento con respecto a la semana anterior.

Sin embargo, la cantidad de fallecidos ha disminuido ya que en el período que se evalúa se produjeron 37 700 nuevas defunciones a causa del SARS-CoV-2, que refiere una reducción de casos del 10 por ciento, si se compara con el lapso precedente.

No obstante tal merma en los decesos, las cifras mundiales son definitivamente pavorosas: 31 millones de personas han enfermado y casi 962 000 perdieron la vida desde el inicio de la pandemia, y la situación continúa agravándose sobre todo en los países donde están sobreviniendo rebrotes, por la cantidad de pacientes asintomáticos que se detectan diariamente.

Estados Unidos sigue siendo la nación con mayor número de enfermos y fallecidos, seguido de Brasil y la India.

Esta noticia estuvo antecedida de la aprobación de un protocolo para llevar a cabo la fase III de los ensayos clínicos de medicina herbal para curar la COVID-19, por parte del Comité Regional de Expertos en Medicina Tradicional para esta pandemia, de la agencia de Naciones Unidas, el Centro Africano para el Control y Prevención de Enfermedades y la Comisión de Asuntos Sociales de la Unión Africana.

Con esta decisión la OMS procura apoyar la capacidad técnica de científicos en África para desarrollar medicamentos tradicionales teniendo en cuenta las normas internacionales.

Prosper Tumusiime, representante de la Oficina Regional de la OMS para África, ha declarado que si se corrobora la calidad, eficacia y seguridad de un producto de este tipo, la OMS recomendará su fabricación local a gran escala y de forma rápida, ya que en las actuales circunstancias, la normativa regional permite valorar y certificar ensayos clínicos de medicamentos y vacunas en menos de 60 días.

El mundo aguarda con esperanzas la final aparición de una vacuna contra esta letal enfermedad, pero quizás mientras tanto este intento, con la tan bien ponderada medicina verde, ayude a resistir los efectos de la pandemia de la COVID-19.