La República Popular China anunció en días recientes que probablemente en el próximo mes de diciembre comenzará la distribución de sus vacunas contra la COVID-19 en el mundo.

Sinopharm, CanSino y Sinovac, las farmacéuticas líderes chinas, poseen cuatro vacunas contra la peligrosa enfermedad infecciosa en la etapa final de ensayos clínicos, y fue corroborado a lo largo de estos, que ninguna provocó consecuencias colaterales significativas por lo que están en condiciones de salir al mercado y ser administradas.

Estas industrias se encuentran inmersas en el diseño de programas para la comercialización de los fármacos, atendiendo a los estándares internacionales, y en la coordinación con las autoridades con el propósito de asegurar todos los factores necesarios para la cadena del envío de los lotes del preciado medicamento.

En este sentido, han solicitado al Estado las correspondientes licencias de exportación y negociado con las empresas transportistas los costos de los servicios de carga.

De igual modo, están buscando alternativas a la insuficiente cantidad de bulbos de vidrio y tapas de goma con que cuentan para enfrascar las vacunas.

En cuanto a los destinos de las vacunas china, ese gran país asiático prometió dar prioridad a las naciones del sudeste asiático, en primer lugar y luego a las del continente africano África y América Latina.

China cuenta con otros siete candidatos vacunales que transitan en la actualidad por las diferentes fases del proceso de desarrollo, y ha inmunizado desde el 22 de julio, en que se aprobó el uso emergente de las sustancias más avanzadas hasta la fecha, a más de 100 mil empleados de su servicio exterior, militares, y profesionales de la aviación y la salud.

Las cifras arrojan, que en esta nación, epicentro inicial de la COVID-19, la enfermedad ha cobrado la vida de más de cuatro mil 746 personas y los casos confirmados ascienden a 92 mil 45.

Texto: Redacción Bienvenidos

Foto: Tomada de Internet