Para nada es un mito el beneficio de los ejercicios físicos en las playas y costas; son muchos los factores saludables que se unen en esta actividad y el primero de ellos es el aire puro de las costas marinas, seguido de la paz mental que aporta la sensación de libertad que se experimenta siempre junto al mar.

Luego del largo periodo de enclaustramiento forzoso a que ha obligado la pandemia de la COVID-19, las personas en el mundo quieren sobre todo salir al exterior, pero como aún es imprescindible tomar medidas de aislamiento físico, los parajes costeros, tanto las playas de fina arena, o las orillas en forma de costas erosivas, se presentan como una ideal alternativa de esparcimiento sano para la relajación y disfrute; pero son también un adecuado entorno para realizar acciones que contribuyan a la salud  del cuerpo y la mente.

Tanto en el periodo estival como en otras estaciones, los litorales propician la ejercitación y ofrecen diferentes opciones con este propósito. Ejercitarse en la primera línea de playa es un lujo natural al alcance de todos; desde el propio instante en el que pisamos la arena ya comenzamos a sentirnos más liberados y felices.

Los deportes acuáticos se dividen en tres grupos, los que se practican: en el agua, como   natación, o   polo acuático; sobre el agua, como remo, esquí acuático, vela, surf, windsurf, paddle surf, y bajo el agua, como snorkeling, buceo o submarinismo.

La natación es uno de los deportes más completos que existe y contribuye al buen funcionamiento del organismo, esencialmente de los sistemas cardiorrespiratorio, circulatorio y esquelético.   

El poder de la natación hace que esta destaque por encima del resto de los deportes de playa. Gracias a ella fortaleceremos las articulaciones sin sobreesfuerzos. El agua del mar  ayuda a la recuperación sobre el metabolismo y las funciones orgánicas y físicas, y liberan de la fatiga acumulada.

El submarinismo o buceo requiere de formación previa a la hora de practicarse en el mar, pero siempre resulta una experiencia única  ya que los paisajes  submarinos con sus ricos y variados  ecosistemas constituyen un paraíso para los buceadores.

Un deporte que aporta una dosis extraordinaria de paz a la mente es sin dudas el snorkeling, que se practica en la superficie del agua, solo con la ayuda de un tubo (el snorkel), unas gafas o caretas de mar, y unas aletas. Especialmente en las costas rocosas es de gran atractivo esta práctica, ya que hasta el más sencillo fondo marino ofrece una visualidad hermosa, y a la vez se ejercitan los músculos.

Hay un deporte acuático que se ha puesto de moda, y que no requiere las dotes del surf o el windsurf, ni establece los retos de estos: el  paddle surf o sur con remos, que a diferencia de los antecesores mencionados se practica en el mar tranquilo mientras se permanece de pie en una tabla de surf, avanzando con la ayuda de un remo.

Esta modalidad permite hacer interesantes itinerarios costeros y, a la par, el surfista   fortalece el abdomen y las extremidades inferiores; potencia los músculos del tronco y los reflejos naturales del equilibrio; además, la demanda especial de los músculos genera un gasto extra de calorías independiente del ritmo de remado.

Pero también existe una variedad de deportes que es igualmente una sana opción  y que se practica a orillas del mar.

La inestabilidad de la arena hará que cualquier movimiento, incluso pasear, se convierta en un ejercicio moderadamente activo y recomendable para cualquier edad pues debemos vencer la resistencia que nos opone con lo que se redobla de forma evidente nuestro esfuerzo y en consecuencia las calorías perdidas.

Al andar sobre la arena, independientemente a la rapidez e intensidad, se ejercita, en gran medida, el tren inferior (las piernas, los muslos y los glúteos), haciendo que  gane más fuerza y resistencia.

Realizar actividades físicas sobre la arena ayuda a reducir la probabilidad de sufrir lesiones durante el ejercicio, mejorar el tono muscular, el equilibrio, y nuestro estado de desconexión al alejarnos del estrés de la rutina diaria.

La arena, por otra parte, por su gran contenido de minerales, ayuda a la regeneración de la piel y a refrigerar el organismo.

Correr es un proceso complejo y coordinado que involucra a todo el cuerpo; es un ejercicio de gran provecho para la salud y el entorno marino completa esta bondad; esta actividad mejora la respiración, fortalece los tobillos, estimula la circulación sanguínea, reduce la ansiedad, ayuda a combatir el cansancio, y contribuye a quemar gran cantidad de calorías, pero siempre es recomendable elegir zonas de arena lisa, cercanas a la orilla, y horas en que el sol no castigue en demasía, medida que es importante atender para todos las acciones a realizar en los bordes marinos, al igual que mantener una adecuada hidratación del organismo.

Las caminatas por la orilla del mar, que requieren aparentemente poco esfuerzo, mejoran la circulación y la tonificación de los músculos y son  muy agradables, pues permiten observar el entorno, el paisaje siempre bello del océano.

Un deporte excelente tanto para el cuerpo como para la mente y la interacción con nuestros amigos y familiares, es el voleibol de playa, o vóley-playa, y en este sentido cualquier área extensa y con arena suave, puede convertirse en una improvisada pista para practicarlo.

Además de pasar un buen rato y divertirse, usted podrá mantenerse en forma, ya que este deporte optimiza la circulación de la sangre y potencia y afirma los músculos abdominales, los pectorales y los antagonistas. Los especialistas lo recomiendan porque permite mejorar la coordinación, los reflejos, la movilidad articular y la flexibilidad.

En deportes como el fútbol, se ha demostrado que existe un beneficio mayor en nuestra salud cuando lo realizamos cerca del mar. Elementos como la brisa marítima ayudan a mejorar nuestra respiración, entre otros  provechos.

El  Tai Chi Chuan, arte marcial basado en la medicina tradicional china, que regala grandes beneficios a la salud física y mental, y que consiste en realizar movimientos relajados y armoniosos, y, el Yoga, disciplina, ciencia y filosofía originaria de la India  milenaria,  que en el Hatha Yoga se expresa en la práctica de posturas físicas, y ejercicios  de respiración, son muy ejercitados en las zonas costeras, porque el mar, es la mejor compañía para estas prácticas pues tanto su olor,  como su rumor y la brisa que lo acompaña, completan una propuesta de sanación ineludible.

En resumen, los deportes en las playas y  costas destierran el estrés, al liberar endorfinas al ritmo de las olas; liberan también toxinas y contribuyen a la recuperación del necesario equilibrio del organismo al  desprenderse de la carga negativa.

De manera significativa, los mismos provocan el fortalecimiento de nuestro corazón y la capacidad respiratoria  lo que se traduce en una mayor resistencia cardiorrespiratoria, o lo que es lo mismo: más vida.

Estos ejercicios inducen  a una inconfundible sensación de placer y  tranquilidad, y a la vez hacen que nos sentamos más activos, ágiles, fuertes y  plenos, quizás porque fue en el mar que surgió la vida.

Texto y Foto: Redacción Bienvenidos