Trinidad cumple 507 años y este es un motivo de jolgorio para todos los que en el mundo reconocen el extraordinario embrujo de una urbe colonial, célebre por sus valores históricos, patrimoniales y paisajísticos.

El Centro Histórico de Trinidad es un conjunto de edificaciones de excepcional continuidad tipológica y arraigada homogeneidad constructiva de factura vernácula, donde armonizan las construcciones tempranas de los primeros años del siglo XVIII, muy marcadas por las influencias andaluzas y mudéjares, con los más tardíos modelos del siglo XIX, espléndidos en su mestizaje de formas neoclásicas europeas yuxtapuestas a los esquemas espaciales tradicionales.

El siglo XIX fue el período de embellecimiento de la urbe; se construyen numerosas, obras públicas y de ornato como el Cuartel de Dragones, en 1824, la Calzada de la Ermita de la Popa, en 1849, y otras muchas.

En 1838 se instaló el alumbrado de aceite, en 1859 el de gas, y a continuación, la ciudad creció de norte a sur, de oeste a este; el empedrado de las calles, que había comenzado en 1827, estaba casi concluido a mediados de la centuria, momento en que también se inició la pavimentación de las aceras y que queda definida la trama urbana y la fisonomía de Trinidad que ha trascendido como ejemplo singular de centro histórico colonial auténticamente conservado hasta nuestros días.

La Plaza Mayor de Trinidad, antes de serlo fue la de la Iglesia parroquial mayor «Santísima Trinidad», consagrada al culto el 15 de febrero de 1892 por el obispo Manuel Santander.

La fachada, de franco aliento neoclasicista, está precedida por el atrio o portal con arcadas de medio punto; el acceso se produce por una escalinata central y por rampas a ambos lados. Cuenta con cinco naves, la central cubierta por bóveda de cañón, y las laterales, con bóvedas en aristas; tienen a su lado seis capillas cada una.

Este templo atesora retablos de madera preciosa en estilo Neogótico e imaginería religiosa de notable factura. Entre ella se destacan el Cristo de la Humildad y Paciencia y el de la   Veracruz, objeto de veneración popular por generaciones de trinitarios.

A la hermosa imagen de la afamada Plaza Mayor, favorecida por sus cuatro jardines y sus esculturas, se suman con donaire, edificaciones que son modelos representativos de la admirada arquitectura trinitaria; entre estas resaltan la del Museo Romántico, otrora Palacio del Conde Brunet, que comenzó a levantarse en 1740; el Museo de Arqueología Guamuaya, que fue la Casa Padrón; la mansión de los Sánchez Iznaga, y la Casa Ortiz, actual Galería de Arte Universal.

Una de las fortalezas indiscutibles de la Plaza Mayor de Trinidad es su altísimo nivel de conservación, ya que solo un inmueble, el Palacio Bécquer, no ha llegado hasta nuestros días, y el bello espacio público, se presenta, por tanto, casi idéntico a como se mostraba a mediados del siglo XIX.

Monumento Nacional en 1978

En el año 1978, tuvo lugar la Declaratoria de Monumento Nacional del Centro Histórico de Trinidad y el Valle de los Ingenios, paradigmas de preservación de la memoria material y espiritual.

En el segundo caso se atendieron a sus valores culturales y naturales, y a que se compone de un conjunto de edificaciones de antiguos ingenios azucareros ubicados en un gran valle con condiciones paisajísticas naturales de excepcional valor, además de haber sido el sitio de mayor desarrollo azucarero en el siglo XIX, que sirvió desde el punto de vista económico, entre otras cosas, a conformar el centro histórico urbano de Trinidad con sus grandes palacios y su excepcional conjunto de arquitectura vernácula.

El sitio arroja un saldo de 73 sitios arqueológicos y es un verdadero complejo monumental que guarda los testigos materiales de la historia azucarera en una región privilegiada de Cuba.

Patrimonio de la Humanidad en 1988

El Centro Histórico de Trinidad y el Valle de los Ingenios fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, las Ciencias y la Cultura (Unesco), Patrimonio de la Humanidad en la categoría de Sitio Cultural durante la XII Reunión del Comité de Patrimonio Mundial, celebrada del 5 al 9 de diciembre de 1988 en Brasilia, Brasil.

En esta decisión se tuvieron en cuenta los criterios culturales IV y V de la Convención para la protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, que fueron interpretados  desde la certeza de que este conjunto en particular: «Ofrece un ejemplo eminente de un tipo de construcción o de un conjunto arquitectónico que ilustra un periodo histórico significativo», y que además «constituye un ejemplo eminente de un hábitat humano tradicional, representativo de una cultura y vulnerable bajo los efectos de mutaciones irreversibles».

Para celebrar los 507 años

Para celebrar el 507 aniversario de la Villa de la Santísima Trinidad, tercera de su tipo, fundada en Cuba en 1514, se inauguraron un grupo de obras sociales y recreativas, con el objetivo de elevar la calidad de vida de los trinitarios, entre las que destaca el teatro La Caridad, luego de un cierre prolongado de 30 años.

Este edifico neocolonial, uno de los más sugestivos de la urbe colonial, fue objeto de un proceso de restauración valorado en más de 1,3 millones de pesos, asumido por el Ministerio de Cultura de Cuba.

Además de estas notables denominaciones, Trinidad fue declarada, también por la UNESCO, Ciudad Creativa el 30 de octubre de 2019 por su sostenida labor en la tradición, conservación y desarrollo de la Artesanía y las artes populares en general y el papel sociocultural y económico que desempeña la artesanía en la sociedad trinitaria.

Son muchas las razones para festejar el cumpleaños de una ciudad que a simple vista parece detenida en el tiempo pero que está más viva que nunca en la conservación de su historia, en el desarrollo de su cultura y en el refinamiento de su inevitable embrujo.

Texto: Redacción Bienvenidos

Fotos: Cortesía Publicitur S.A.