Debido a la compleja situación epidemiológica por la que atraviesa el país, se han adoptado un grupo de medidas en los aeropuertos y relacionadas con las operaciones turísticas que persiguen lograr el control de la COVID-19 y contener la propagación de esta enfermedad.

Parte considerable del incremento de diagnosticados en el país con el coronavirus SARS-CoV-2, ha tenido una fuente de infección en el exterior o ha estado asociado a viajeros que han arribado a la isla a partir de la apertura de los aeropuertos entre octubre y mediados de noviembre último.

Muchos de estos viajeros y sus familiares de contacto, no han cumplimentando las indicaciones contenidas en los protocolos de bioseguridad indicados, lo cual fue corroborado por las inspecciones sanitarias efectuadas a personas procedentes del exterior, que tuvieron como resultado la aplicación de multas por una cuantía de 2 mil pesos, motivada por la no observancia de estos protocolos.

A partir del pasado primero de enero se redujo desde y hacia la isla el volumen de vuelos aéreos   como una medida para controlar el incremento de casos positivos al SARS-CoV-2, que reportaron más del 71 por ciento de confirmados entre los viajeros procedentes de países como Estados Unidos, México, Panamá, Haití, República Dominicana y Bahamas.

Se ha intensificado la vigilancia epidemiológica en frontera a todos los viajeros internacionales y se exige de manera rigurosa el cumplimiento de los protocolos establecidos en terminales aéreas, puertos y marinas.

Por otra parte, como requisito obligatorio y a partir del 10 de enero, todos los viajeros que han arribado al país han rellenado una declaración jurada de su estado de salud, y se les ha exigido una prueba PCR con resultado negativo a COVID-19, realizada en un laboratorio acreditado del país de procedencia, con 72 horas de antelación a iniciado el viaje.

No se exceptúa de dicha medida a ningún viajero, y se está determinando qué medidas se aplicarán a aquellos pasajeros que arriben al país sin dicha prueba, las cuales pueden ir desde el retorno hacia el país de origen, hasta el aislamiento.

Especialistas de alto nivel médico atienden durante todo el día a los pasajeros que entran y salen del país; esta atención está distribuida en nueve posiciones en los aeropuertos para enfrentar con rigor el nuevo y complejo contexto.

A la llegada a Cuba, a los viajeros se les practicará un examen PCR y se someterán a otro similar transcurridos cinco días de su llegada. Estos y sus familiares de contacto, mantendrán el aislamiento domiciliario hasta el resultado negativo de esta segunda prueba.

Igualmente se ha limitado el número de acompañantes, de los viajeros, y se ha profundizado en la desinfección en todos los espacios de las terminales aéreas.

Turismo

En el caso de La Habana se mantienen las actividades turísticas dentro de la ciudad, pues al mantenerse regulado el transporte interprovincial no pueden realizarse excursiones ni visitas a otros territorios.

En otro orden, se ha anunciado que se regulará también la aprobación de la permanencia de embarcaciones de recreo extranjeras y de los tripulantes y pasajeros a bordo de las mismas en las aguas territoriales de la República de Cuba.

Los hoteles operarán, con una ocupación de hasta un 60 por ciento en función de las características de cada instalación, siempre que se asegure el distanciamiento físico en todos los áreas; se suspende el funcionamiento de los centros nocturnos de las instalaciones hoteleras, a saber, clubes, cabarets, salas de fiestas, y discotecas.

Texto: Redacción Bienvenidos