La ciudad de Baracoa, la primera en el tiempo, blasona de sitios naturales de extraordinaria belleza físico escénica, y entre ellos descuella por su singularidad e historia, El Paso de los Alemanes.

Es este un accidente geográfico ubicado sobre la única carretera que lleva desde Baracoa hasta Maisí, el final oriental de la isla de Cuba, de ahí su gran importancia, social y económica, pero su fama se debe a que es una prodigiosa formación geológica en forma de cueva que sorprende a los visitantes antes de llegar al puente del Yumurí, uno de los mayores ríos del país con una gran extensión   de 52 kilómetros.

La explicación geográfica de esta maravilla es que se formó de manera natural luego de un desprendimiento de la terraza marina de emersión en esa zona de la costa norte, pero es más verosímil pensar que fue el resultado del capricho de los dioses y de sus deseos de regalarle a esta bella zona otro atractivo más.

Su nombre se debe a un artero alemán que a finales del siglo XIX llegó a Cuba junto a su familia y compró parte de estas tierras; al ser de su propiedad, comenzó a exigir a los viajeros el pago de un impuesto para poder pasar por allí.

En la actualidad El Paso de los Alemanes continúa siendo la única vía por carretera que une a la urbe baracoense con Maisí, situado a unos quince kilómetros, pero ya no hay que pagar peaje por cruzar por esta especie de puerta natural unida en la cima por una roca entre dos montañas que continua aportando una imagen fantástica al lugar y es una de las principales atracciones naturales de Baracoa, parte de su historia y sus leyendas.

Baracoa, la Ciudad Primada de Cuba se distingue entre los destinos turísticos del Caribe, por sus macizos montañosos, abundante vegetación de bosques vírgenes, flora y fauna endémicas, ríos cristalinos y playas rodeadas de uvas caletas, almendros y cocoteros.

Declarada Monumento Nacional, es la región que posee mayor biodiversidad del archipiélago cubano y del Caribe insular y constituye el más grande remanente de ecosistemas montañosos y mejor conservados de la mayor de las Antillas.

En medio de un entorno de tal magnificencia, sobresale El Paso de los Alemanes, un capricho de los dioses o de la naturaleza que espera al visitante para contarle su historia.

Texto: Redacción Bienvenidos