El Teatro Tomás Terry, principal de su tipo en la hermosa ciudad de Cienfuegos, se inauguró un día como hoy del año 1890 y es un elegante inmueble cuyos valores patrimoniales le han valido su declaración de Monumento Nacional.

Emplazado en el Centro Histórico de Cienfuegos, frente al céntrico Parque Martí, el Terry es uno de los más distinguidos edificios eclécticos de esa ciudad, y conforma junto a sus semejantes, Sauto, de Matanzas, y La  Caridad, de Santa Clara, la trilogía existente en Cuba de los teatros del siglo XIX.

La historia del Terry

Tomás Terry Adams era por esa época el hombre más pudiente del país; había amasado su fortuna, pasando de bodeguero, a comerciante, a negrero, y por último a potentado azucarero.

El rico cienfueguero, soñaba con tener un suntuoso teatro en su tierra, por lo que en 1863 entrega al gobernador de la ciudad una donación ascendente a sesenta mil pesos, pero el proyecto no se lleva a cabo, y no es hasta después de su fallecimiento en París en 1886, que sus hijos al recibir la herencia y cumpliendo la promesa hecha a su padre, destinan cien mil pesos a cumplir el sueño del hacendado.

Concurso mediante, el ingeniero militar santiaguero Lino Sánchez Mármol, asumió el proyecto; el 19 de diciembre de 1887 fue colocada la primera piedra y  la construcción de la obra se extendió hasta 1889, en que estuvo lista, pero se esperó el retorno de los hermanos Terry de París, para inaugurar el coliseo la noche del 12 de febrero de 1890.

En esa espléndida noche pasó por las tablas que se estrenaban lo mejor del arte musical cienfueguero, en todos los géneros, e interpretado por formatos disímiles; el músico santiaguero Laureano Fuentes compuso una oda sinfónica especialmente para esa ocasión, que fue interpretada magistralmente, y el poeta y patriota santiaguero Diego Vicente Tejera declamó su poesía La hamaca.

Ejemplo cimero de la arquitectura neoclásica civil de su ciudad

El Terry es un teatro de extraordinaria galanura y concebido con exquisito y peculiar gusto; la sala principal, ostenta un falso techo de yeso y bastidores de lienzos, pintados al óleo en el que aparecen entre otras imágenes, retratos de la poetisa  cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda.

Su estructura es similar a la utilizada en los coliseos italianos, con una sala en forma de herradura, en la que el público se ubica en cuatro niveles, de frente al escenario, que posee 24 metros de boca y 19 metros de profundidad, que está precedido por una embocadura ricamente trabajada al relieve,   con un mascarón que representa un arpa, colocado en 1965 por el escultor Mateo Torriente.

Las pinturas murales que ambientan las paredes y techos de la instalación se deben al artista filipino – madrileño Camilo Selaya, también autor de la decoración del Teatro La Caridad de Santa Clara.

El pórtico de la fachada principal del Terry está rematado por tres mosaicos de la casa veneciana de Salviati, figurativos de las musas de la tragedia, la comedia y la música, y constituyen uno de los pocos ejemplos existentes en el país de la influencia del arte bizantino.

En medio del vestíbulo se encuentra la estatua de mármol de Tomás Terry Adams, sentado, con una mirada natural, como si estuviera reposando, satisfecho de que se cumpliera su deseo.

En 2008  recibió  el  Premio Nacional de Conservación, «por el valor de la acción conservadora sistemática que se lleva a cabo y garantiza la permanencia de la magnífica obra restauradora realizada años atrás; por preservar de forma integral la imagen, espacio y funcionalidad original del inmueble, rico en detalles y materiales diversos; por la conservación de un ejemplo cimero de la arquitectura neoclásica civil de su ciudad, lo que garantiza el permanente uso social y cultural de la instalación»

En el gran escenario del Terry se han presentado artistas de alto nivel como los cubanos Alicia Alonso, Ernesto Lecuona, Luisa Martínez Casado, Arquímedes Pous, Rosita Fornés, y Silvio Rodríguez, entre otros , y también importantes figuras foráneas como Sarah Bernhardt, Enrico Caruso, Ana Pavlova, Jorge Negrete, Joan Manuel Serrat,  y Antonio Gades.

A 131 años de ser inaugurado, el Teatro Terry sigue siendo protagonista esencial de la vida cultural cienfueguera, y su imagen es símbolo perdurable de la historia y el patrimonio de la linda Perla del Sur.

Texto: Redacción Bienvenidos