A pesar de que en el Reino Unido la crisis epidemiológica es aún muy compleja las máximas autoridades pronostican que las actividades turísticas podrían reiniciarse en el venidero verano, teniendo en cuenta el avance de la vacunación en el país.

El primer ministro Boris Johnson ha asegurado que la situación mejora, atendiendo a que la nación alcanzó recientemente 9,3 millones de vacunados, sobre una población de sesenta; se ha priorizado a todos los residentes en centros de ancianos, los mayores de setenta años, y los profesionales de la salud.

Johnson comentó a la BBC de Londres, que confía en que los británicos puedan gozar este año de vacaciones estivales, en dependencia del curso positivo de los acontecimientos; sin embargo no se aventuró a brindar fechas precisas, y dijo que daría más información a propósito el próximo 22 de febrero.

«No quiero ser demasiado concreto a modo de fechas para nuestras vacaciones de verano. Soy optimista, entiendo las razones para ser optimista, pero algunas cosas tienen que ir correctamente. El programa de vacunas debe seguir teniendo éxito. Tenemos que asegurarnos de que no nos compliquen la vida las nuevas variantes del virus; tenemos que asegurarnos de que mantenemos la enfermedad bajo control y que el nivel de infecciones siga bajando», declaró el mandatario.

Los indicadores de la COVID-19 en Reino Unido van en retroceso, y Johnson explicó que había indicios de que las medidas de aislamiento estaban dando los resultados esperados, pero que no obstante era necesario mantener un conjunto de medidas y prohibiciones. «Estamos empezando a ver algunos signos de un aplanamiento y tal vez incluso de una caída de las tasas de infección y hospitalizaciones (…) pero no olvidemos que todavía están en un nivel muy alto».

Estos mensajes de optimismo del primer ministro británico tienen como antecedentes unas declaraciones del secretario de Salud, Matt Hancock, el cual presagió «un gran verano británico feliz y libre».

Texto: Redacción Bienvenidos