El diario The New York Times dedica en su edición de hoy un extenso espacio a la situación actual de la vacuna cubana Soberana 02 contra la COVID-19, reconoce el alto desarrollo biotecnológico farmacéutico alcanzado por la isla, y expresa que está al borde de un logro científico extraordinario.

En este sentido señala: « Una de las cuatro vacunas desarrolladas por los científicos cubanos entrará en la fase final de pruebas el mes que viene, un paso crucial hacia la aprobación regulatoria que, si tiene éxito, podría poner a la isla en el camino de inocular a toda su población y comenzar las exportaciones al extranjero a finales de año».

Seguidamente hace referencia a que Soberana 02 se dirige a una fase final de pruebas y que su nombre responde al orgullo nacional por la «autonomía a pesar de décadas de hostilidad por parte de su vecino del norte».

Más adelante asegura: «Si la vacuna resulta segura y eficaz, el gobierno cubano obtendría una importante victoria política y una oportunidad de rescatar a la nación de la ruina económica».

Por otra parte, el rotativo reproduce las declaraciones de Richard Feinberg, profesor de la Universidad de California y experto en Cuba:   «No es solo medicina y humanitarismo; hay un gran beneficio económico si consiguen controlar el virus (…) Será no solo un ingreso inmediato, sino un impulso a la reputación del sector biotecnológico farmacéutico cubano, que les permitirá comercializar otros productos médicos».

También acentúa que científicos cubanos han hablado de la posibilidad de que Cuba entregue a países pobres una parte de la producción del inmunizador, «en consonancia con su larga práctica de fortalecer las relaciones internacionales mediante la donación de medicamentos y el envío de médicos para hacer frente a las crisis de salud pública en el extranjero», reconoce el acreditado periódico.

 «Cuba comenzó a invertir dinero en biotecnología en los años ochenta, como parte del impulso de Fidel Castro para hacer que la nación fuera autosuficiente frente al embargo estadounidense que dificultaba la obtención de medicamentos producidos en el extranjero», rememora la publicación neoyorquina, y destaca asimismo que esa inversión propició la existencia actual de docenas de instituciones de investigación médica.

De la misma manera, el Times pondera el desarrollo alcanzado   por el sector biotecnológico; apunta el dato de que ocho de las 12 vacunas que se administran a los niños en la isla son de fabricación nacional y que a la par, exporta estos inmunizadores a más de 30 naciones; de igual forma añade una cita de Gail Reed, editora de MEDICC Review, quien afirma que Cuba «Es un monstruo de la biotecnología (…) Los logros son innegables».

Luego  el diario enumera otros logros de la industria biotecnológica en el país insular, como la vacuna contra los tumores de cáncer de pulmón, «que está en fase de pruebas con el Roswell Park Comprehensive Cancer Center de Nueva York», y retoma palabras de Candace Johnson, presidenta del Roswell Park quien valora que los científicos cubanos «Están usando exactamente los mismos altos estándares que cualquier otro país que produce estos medicamentos».

Con intencionalidad objetiva, el popular periódico asevera que la «producción de la vacuna contra el coronavirus se complicó por el endurecimiento de las sanciones a Cuba por parte del gobierno de Donald Trump». 

Posteriormente explica que Soberana 02 ha superado dos fases de ensayos y está a punto de entrar en una tercera fase, y la describe como una vacuna a base de proteínas que contiene parte del coronavirus, la cual no necesita almacenarse en congelador, «lo que puede ser un atractivo para los países más pobres que a menudo carecen del equipo para mantener tantas dosis congeladas».

«El gobierno es optimista y se jacta de poder producir 100 millones de dosis este año, más que suficiente para vacunar a todo el país de 11 millones de habitantes y, posiblemente, a los visitantes extranjeros».

Advierte a continuación el texto que « Las sanciones de Estados Unidos han elevado el precio de la compra de materias primas y han complicado las transferencias de fondos a la isla».

A propósito de lo anterior, transcribe una reflexión de José Luis Di Fabio, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud en Cuba: «Podría resultar difícil comprar suficientes viales para sus 100 millones de dosis (…) o si tienen equipos que necesitan ser reparados, no tienen acceso a las piezas que podrían necesitar». 

The New York Times hace un recuento de la manera en que la isla ha enfrentado la COVID-19 desde la aparición del primer caso en marzo del pasado año:

 «Al apoyarse en su estricto control de la población y en un sistema eficaz de asistencia sanitaria. Cualquier persona a la que se le diagnosticara el virus era inmediatamente hospitalizada y se le administraba un cóctel de medicamentos cubanos y genéricos», y subraya: «En 2020, Cuba registró solo 12.225 casos confirmados de coronavirus y 146 muertes, una de las tasas más bajas del hemisferio occidental».

El experimentado medio, fundado en 1851, refiere: «Según los expertos, la combinación de la pandemia y las sanciones ha creado la peor crisis económica que ha vivido el país desde la caída de la Unión Soviética en la década de 1990».

El considerado por muchos, diario por excelencia de los Estados Unidos, expone:

«El plan de abrir la vacunación a los turistas parece, para algunos, una táctica arriesgada y astutamente capitalista para atraer visitantes, y con ellos las divisas que la isla necesita desesperadamente», y agrega lo que sobre este tema en una reciente conferencia de prensa el doctor Vicente Vérez, líder del equipo que desarrolló la vacuna Soberana 02, declaró:

 «No somos una multinacional donde el retorno es la razón número uno”, (…) funcionamos al revés, crear más salud y el retorno es una consecuencia, nunca va a ser la prioridad».

Texto: Redacción Bienvenidos