Hoy se cumple un año de haberse diagnosticado los primeros casos de personas contagiadas con el SARS-CoV-2 en territorio cubano, y en la actualidad aún la isla se encuentra en una compleja situación epidemiológica y todos los esfuerzos sanitarios y gubernamentales están concentrados en enfrentar el flagelo y contar finalmente con una o varias vacunas que logren inmunizar a la población contra el mismo.

Reconocida a nivel internacional, la gestión que ha desplegado la mayor de las Antillas para contrarrestar las consecuencias de la pandemia ha sido ingente, sistemática y estructural, y han intervenido en esta batalla todas las fuerzas institucionales y organismos del país caribeño con un propósito cardinal: salvar las vidas de los ciudadanos cubanos.

A la par, una robusta respuesta fue dada en materia de solidaridad internacional con la acción de más de 50 brigadas del contingente Henry Reeves, que con la experiencia atesorada en el tratamiento a otras pandemias precedentes como el Ebola, brindaron ayuda en más de 40 países, lo que le ha valido la nominación por parte de un número considerable de naciones y organizaciones al Premio Nobel de la Paz.

Hoy 11 de marzo el país reporta un total de 17 541 exámenes PCR-TR realizados en los laboratorios de biología molecular del país, de los cuales 778 resultaron positivos, para un acumulado de 59 157 en este año transcurrido, y La Habana, continua siendo el epicentro de la epidemia en Cuba con 396 casos, seguida de Pinar del Río (104), Mayabeque (74) y Artemisa (31).

En su comparecencia televisiva de hoy, el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba, informó que se ha recuperado en Cuba  el 91.4 por ciento de los enfermos de COVID-19 confirmados y se ha tenido que lamentar 361 personas fallecidas, que representa una letalidad de 0.61 por ciento.  

«Se ha cumplido un año de COVID-19 en Cuba, y de estar transmitiendo en vivo a diario, con algunas interrupciones, sobre el estado de la pandemia en el país. Un año que no es de celebración, sino de trabajo, de esfuerzo, que ha puesto en tensión la salud pública en el mundo en el enfrentamiento a una enfermedad que ha dejado millones de personas contagiadas, millones con secuelas a pesar de haberse recuperado, y también millones de muertos», declaró el experto.

Esta enfermedad ha decretado transformaciones drásticas en las costumbres y en la vida cotidiana en general; la imposibilidad de mostrar el afecto físicamente, con lo importante que es un abrazo en momentos tristes como este, pero también muchas enseñanzas ha dejado en los planos humano, social, político y económico este año de reclusión y peligro inminente para la vida; muchas soluciones e iniciativas han demostrado ser válidas en estos terribles tiempos y también en circunstancias normales.

Por otra parte, y como dicen algunas religiones, la actitud ante las desgracias es ponderar lo bueno que puede hallarse en ellas.

Ciertamente la COVID-19 tiene un componente positivo bien limitado como toda pandemia, pero quizás si algún beneficio ha traído es demostrar la solidez del sistema de salud cubano, y en cuanto a las relaciones familiares, sin duda estas se han fortalecido porque la convivencia ha sido mayor en el hogar; padres e hijos han estado más juntos estudiando, jugando y cuidándose, por lo que los intercambios de afectos, pensamientos y sabidurías han crecido.

Las esperanzas también crecen cada día en Cuba, ya que cinco candidatos vacunales desarrollados en la nación avanzan en sus respectivos ensayos clínicos.

Trabajadores de la Droguería de la Habana distribuyendo #Soberana02 a los sitios clínicos de la Habana donde se inicia la Fase III.

Soberana 02 es la pionera, y se encuentra en la Fase III de su ensayo clínico, en la que será administrada a 44 mil 10 voluntarios cubanos, un grupo de los cuales la recibirá en combinación con Soberana Plus, para reforzar la inmunidad provocada; le siguen Abdala, que en breve comenzará una fase similar, y Soberana 01 y Mambisa, que  siguen comprobando en sus estudios, alto nivel de seguridad e inmunogenicidad frente al SARS-CoV-2, patógeno causante de la COVID-19, y todas demuestran la alta capacidad de la comunidad científica  y de la industria biofarmacéutica cubanas.

Texto: Redacción Bienvenidos