Un conjunto de instituciones pertenecientes al grupo empresarial de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de Cuba (BioCubaFarma), se han empeñado en alcanzar la soberanía tecnológica en el país, en el contexto de la COVID-19, desde la toma de la muestra con el hisopo hasta la interpretación final de los resultados.

Lo anterior es una muestra indiscutible de la capacidad de los científicos cubanos y del vasto desarrollo de esta industria, y un ejemplo de lo que puede lograrse mediante el encadenamiento productivo en la ciencia.

La Biología Molecular, tiene muchas aplicaciones en medicina y en otras especialidades, y en los tiempos que corren adquiere una importancia cardinal en cuanto al diagnóstico de la enfermedad a través de la técnica del PCR-TR.

El Centro de Neurociencias de Cuba, produce los hisopos con los que se toman las muestras para realizar los PCR; antes de la pandemia,   el país importaba estos elementos y ahora una máquina automática produce más de 30 mil hisopos, y debe llegar a la cifra de 120 mil diarios.

Foto: Tomada del Facebook del Centro de Neurociencias de Cuba

Por su parte, el Centro de Biopreparados (BioCen), desarrolla la solución que se utiliza para transportar las muestras hasta el laboratorio donde se analizará la misma, y ya  se ha producido  una cifra superior a los 2 millones de bulbos de dicha solución, lo que ha ahorrado al país más de 2 millones de dólares al sustituir la importación.

Foto: Cortesía de BioCen

En los laboratorios de Biología Molecular se extrae el ácido ribonucleico (ARN del virus SARS-CoV-2 ), para lograr el diagnóstico; en colaboración con los científicos del Centro de Estudios Avanzados (CEA), Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí (IPK)”, Centro para el Control Estatal de Medicamentos (CECMED); se desarrolló un reactivo especializado con partículas magnéticas para separar el ARN y lograr purificarlo; este kit de extracción CEA-NANO+ RNA 3.0 ha evitado la erogación de más de 4 millones de dólares al no tener que adquirirlo en el exterior.

Kit de extracción CEA-NANO+ RNA 3.0, tomada del Facebook de Centro de Estudios Avanzados (CEA)

El Centro de Inmunoensayo está implicado en la elaboración, además del extractor magnético automático de ARN, de alta capacidad, que debe estar listo a finales del mes de abril para los ensayos iniciales; este equipo puede realizar hasta ocho pasos de reacción, por lo que no solo tiene aplicación en la detección de la COVID-19 sino también para cualquier prueba de Biología Molecular.

Se trabaja intensamente en la actualidad en un proyecto de PCR-TR propio de Cuba; el PCR es una prueba de Biología Molecular por medio de varios reactivos diferentes, todos muy costosos, que logra la detección del material nuclear del virus.

A lograr este examen ciento por ciento cubanos, están consagrados el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), y el Centro de Inmunoensayo, que han desarrollado los iniciadores de la reacción y las dos enzimas con las que se hace la reacción en la primera parte del PCR; una de las dos enzimas, para el trabajo de seis meses en la detección del virus, cuesta más de dos millones de euros.

A finales de este mes de abril debe estar listo el PCR –TR cubano, con lo cual la nación caribeña va a contar con soberanía tecnológica completa en todos los pasos de la detección de la COVID-19: desde el hisopo hasta la reacción de PCR-TR.  

Cuando comenzaron a detectarse los primeros casos de COVID-19 en Cuba solo existían tres laboratorios de Biología Molecular; en estos momentos casi todas las provincias cuentan con una institución de este tipo, pero a diferencia de los que piensan que solo son necesarios para el diagnóstico del   coronavirus SARS-CoV-2, los mismos pueden realizar todas las pruebas de Biología Molecular que se requieran.

Laboratorio de Biología Molecular en la ciudad de Morón. Foto: Tomada de ACN

Sorprendente para muchos, esta pequeña isla, se crece habitualmente ante las dificultades, lo prueba su historia de mil batallas, y en esta contienda universal, vaticina una victoria que empuña la soberanía tecnológica contra este virus y otros por venir.

Texto: Redacción Bienvenidos