En 1948 la Primera Asamblea Mundial de la Salud propuso que se estableciera un «Día Mundial de la Salud» para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Desde 1950 cada 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud, pero en 2020 y 2021, la conmemoración ha estado punteada por la devastación que ha provocado la COVID-19, en el mundo, y que todavía hoy, a 16 meses de su surgimiento, sigue cobrando vidas y aún ningún país ha logrado la inmunización en grupo.

La otra pandemia que la antecedió en magnitud y consecuencias fue la «gripe española» (1918-1919), que apareció en  marzo de 1918 en Kansas, Estados Unidos y   se expandió por el mundo, provocando la muerte estimada de 25 millones de personas y se extinguió al cabo de 18 meses.

La Asamblea Mundial de la Salud proclamó este día, para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y además, facilitar espacios de discusión social sobre los logros y desafíos que ha tenido la población en la evolución y desarrollo de la salud en el mundo, y acerca del estado de salud ideal, hábitos sanos en las personas, enfermedades contagiosas y mortales, tratamientos, prevención y, de esta forma, poder ofrecer ayuda a los gobiernos y a las personas en cuanto a cómo gestionar los diversos padecimientos, aspirando a alcanzar el mayor grado de sanidad en todas las poblaciones del mundo.

Cada festejo anual sirve para destacar un tema de interés general en el universo de la sanidad humana; de esta suerte se ha reiterado, en ediciones precedentes a la irrupción del coronavirus SARS-CoV-2, la necesaria equidad que en materia de salud se requiere en todas las naciones y la necesidad, además, de que este servicio esté al alcance de las personas, esencialmente los más vulnerables, en sus comunidades.

No obstante, esta es una asignatura pendiente en muchas regiones y para muchos segmentos poblacionales, que en el contexto de la actual crisis epidemiológica generalizada, se ha puesto de manifiesto evidenciando la inhumana desigualdad.  

Las redes sociales, desde que surgió la COVID-19, han sido el escenario de todas las recordaciones y no será diferente este año en que la OMS hace un llamado a continuar concientizando a la población en cuanto a mantener las precauciones frente al contagio de la enfermedad, y, muy importante, a construir un mundo más justo y saludable, teniendo en cuenta que son millones los seres humanos que en el planeta no tienen acceso a entornos seguros, agua y aire limpios, alimentación sana y servicios de salud.  

«Esto no solo es injusto: es evitable. Por eso pedimos a los líderes que garanticen que todas las personas tengan unas condiciones de vida y de trabajo que favorezcan la buena salud. Al mismo tiempo, instamos a los líderes a monitorear las desigualdades en materia de salud y a garantizar que todas las personas puedan acceder a servicios de salud de calidad cuándo y dónde los necesiten», señala la OMS.

En este sentido además, esta agencia, solicita a los mandatarios del mundo «abordar las causas profundas de las desigualdades y poner en práctica soluciones para abordarlas», y a propósito subraya la necesidad de aumentar la inversión en la atención primaria de salud, ruta principal «para construir la resiliencia del futuro».

La OMS, autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de la Naciones Unidas, también convoca a todos los gobiernos del orbe a actuar de manera global para poder acabar con la pandemia de la COVID-19. «Solo así se podrá garantizar un suministro equitativo de vacunas, pruebas y tratamientos».

Texto: Redacción Bienvenidos