La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana
La Quinta de los Molinos en la Habana

Uno de los espacios forestales urbanos más interesantes de la Ciudad de La Habana, se encuentra justo en la confluencia de varias de sus avenidas más amplias y transitadas; Infanta, Carlos III y Boyeros. Se trata de la Quinta de los Molinos, considerada Monumento Nacional y un verdadero  oasis  citadino con más de dos siglos de existencia.

Hoy en su entorno, se preservan  valiosos especímenes de la flora cubana, así como raros ejemplares de plantas traídas de otros entornos geográficos, como la Couroupita gianensis, conocida como “bala de cañón” por sus grandes y redondos frutos y que resalta además por sus bellas y raras flores.

También su arbolado, conformado por ceibas, cedros, palmas, caobas y especies frutales, sirven de refugio a diversas especies de aves desplazadas de su habitad original por el crecimiento urbano y purifican el ambiente en una de las zonas de mayor tránsito vehicular.

La tradición botánica de la Quinta de los Molinos, comienza en 1820, cuando se reportan las primeras investigaciones sobre la flora y la fauna del lugar por el eminente científico cubano Felipe Poey.

Al desaparecer los molinos de tabaco del Rey, que dieron nombre al lugar y que producían rape y picadura para Europa desde finales del siglo XVIII, se ubica en sus amplios terrenos el Jardín Botánico, donde numerosas parcelas fueron destinadas a las investigación de la caña de azúcar, base productiva de la economía insular, durante muchos años.

Apreciado el lugar por su agradable y tranquilo ambiente natural, en 1836, el entonces Capitán General de Cuba, Miguel Tacón, inicia la construcción de la casa de descanso de los Capitanes Generales, que con el tiempo  fue reformada por posteriores jefes militares para darle mayor confort, ataviándola con paseos, jardines y fuentes;  y un mobiliario de fina ebanistería acorde con el elevado rango de sus moradores.

Ya en pleno siglo XX, la Quinta de los Molinos, pasó a ser una dependencia de la Universidad de La Habana, vinculada con las investigaciones agroforestales, pasando en tiempos más recientes a formar parte también de las dependencias con alto valor histórico y patrimonial, protegido y administrado por la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Incluida dentro de los programas e itinerarios del proyecto “Andar La Habana”, en la Quinta de los Molinos, se realizan todo el año actividades de educación y promoción de la conservación del medio ambiente, se ofrece información científica a los interesados en el cultivo de las plantas y se realizan las gustadas ferias de las orquídeas, donde los más destacados cultivadores de estas bellas y curiosas plantas, muestran sus obras.

De las más de 2000 especies de orquídeas que existen en todo el mundo, unas 130 son endémicas de Cuba, donde el clima y los elevados niveles de humedad favorecen su desarrollo.

Después de una restauración capital, la antigua hacienda de los gobernadores españoles y sus edificaciones aledañas, ofrecen sus espacios como salas de conferencias, exposiciones y centro de documentación.

Las salas del museo de la actual Quinta de los Molinos,  están consagradas a la naturaleza de Cuba y a la vida del patriota Máximo Gómez, Comandante en Jefe del Ejército Libertador, quien fuera su último morador, donde encontró alivio a su quebrantada salud por los años de guerra, hasta su fallecimiento el 17 de junio de 1905.

Texto y fotos: Rolando Pujol