Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo
Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo
Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo
Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo
Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo
Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo
Retorna a la vida el Palacio del Segundo Cabo

Vuelve a brillar el Palacio del Segundo Cabo, una de las tres edificaciones más importantes de la arquitectura colonial cubana, representativa del barroco del XVIII, devenido un museo de nuevo tipo: el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa.

Ubicado en la Plaza de Armas, Habana Vieja, el Palacio, cuya construcción comenzó en 1772, tiene como fachada hermosos arcos en un ancho soportal, majestuosa portada y un zaguán que conduce a un patio andaluz. Fue sede de la Real Hacienda, el Senado, las academias de Historia y Nacional de Artes y Letras y el Instituto Cubano del Libro, hasta que, en 2009, se inició el proyecto de Rescate patrimonial y desarrollo cultural, en conjunto con la Unesco y Unión Europea, que le devolvió su esplendor y habilitó para la nueva función museística, sin comprometer su imagen arquitectónica.

Proyectado desde la perspectiva integral de las nuevas tendencias museológicas, este museo es interactivo y participativo: emplea las modernas tecnologías como herramientas para acercar al visitante a los contenidos, a la historia, la literatura, al arte, pero sobre todo al legado comúnmente compartido. Eusebio Leal, Historiador de La Habana, lo vislumbró como algo totalmente distinto, para interpretar las relaciones culturales entre Cuba y Europa.

Diseñadas como espacios para generar comunicación y poner en valor las contribuciones de ambas culturas, sus 13 salas conducen al público a adentrase en las temáticas mediante materiales audiovisuales, paneles con infografías, viajes virtuales a través de la tecnología 3D o la reproducción de un camarote del barco Santa María, con el que llegó Colón a América.

Cada sala requirió un trabajo multidisciplinario pues, a diferencia del museo convencional, los visitantes interactúan con procesos utilizando la tecnología, generando en sí mismos una experiencia didáctica personalizada, y pueden elegir qué audiovisual quieren ver o, en el salón de viajeros, cuál crónica de andarines que pasaron por la Isla desean escuchar.

Aborda, desde una perspectiva diferente, el intercambio entre Cuba y el Viejo Continente; muestra elementos que han modelado la identidad nacional; abre nuevos espacios para promover el intercambio cultural, generar investigaciones o recibir proyectos, referentes al patrimonio artístico e intelectual de ambas geografías; y acoge eventos de naciones europeas.

Considerado uno de los museos más modernos del país, en este “túnel del tiempo” armoniza su propuesta museológica contemporánea en un espacio colonial de máximo grado de protección patrimonial.

Por: Alina Dupré