Un Festival para el Caribe
Un Festival para el Caribe
Un Festival para el Caribe
Un Festival para el Caribe

El Caribe ha ganado una capital: Santiago de Cuba.

Auspiciado por la Casa del Caribe y el Ministerio de Cultura, esta ciudad celebra cada año un evento que permite una abierta relación entre las diferentes expresiones de la cultura popular y las tradiciones de los pueblos de esta región.

Santiago extendió sus brazos para acoger al Festival del Caribe, o la Fiesta del Fuego como también se le conoce, que en sus treinta y ocho años de existencia ha ganado en reconocimiento y alta convocatoria internacional. Desde su fundación, se abrieron las puertas para recibir a valiosos intelectuales, investigadores y artistas del Caribe hispano parlante, anglófono y francófono en sus diversas actividades teóricas y culturales.

Este festival agita la ciudad, la transforma en una fiesta de todo el pueblo con su colorido e intensidad, su música, su comunicación, y su religiosidad mística… y es fácil observarlo en los desfiles que tienen lugar, donde un mar de personas acompaña a las diferentes representaciones de los países asistentes. Todas las actividades privilegian la participación del país invitado, pues cada año el evento se dedica a un país, y en esta ocasión, corresponde a Puerto Rico.

Son diversas las acciones que se realizan. Entre las más importantes se encuentra el Coloquio Internacional el Caribe que nos une, un momento de reflexión y polémica sobre temas relacionados con la historia y los pueblos del área, que este año tiene la novedad de ceder un espacio para la realización del Congreso Mundial de Culturas Populares del Caribe, a desarrollarse por el sistema de paneles, conferencias y mesas redondas. También se hace entrega del Premio Internacional Casa del Caribe, que reconoce la labor de personalidades e instituciones que se han dedicado a fomentar el desarrollo e investigación de la cultura popular, y  la entrega de la Placa José Mª Heredia –la más alta distinción que otorga la Dirección de Cultura en Santiago de Cuba—, que se concede a destacadas personalidades nacionales y extranjeras que han hecho importantes aportes en la labor cultural cubana, latinoamericana y caribeña, y que han contribuido a su promoción y difusión en el mundo.

Como es habitual, el Festival se desarrollará del 3 al 9 de julio, y dará inicio con un toque de llamado a Eleguá—para que abra los caminos—, y el Desfile de la Serpiente desde la Plaza de Marte —por la populosa calle Aguilera— hasta el Parque Céspedes, en el mismo centro del entramado urbano, donde participan todas las delegaciones asistentes y presentan sus atractivas coreografías.

El tambor llama a la fiesta, a esa donde todos, en igualdad de condición, festejan en la calle, en la Casa del Caribe —sede principal—y la Casa de las Tradiciones, en el legendario barrio del Tivolí. Y es que la propuesta del Festival es amplia: galas artísticas, exposiciones de artes plásticas, espacios para la poesía, coloquios y conferencias, que atrae a participantes no sólo del área, sino de otras latitudes.

Esta festividad caribeña está para cimentar uniones sólidas, para hermanar a hombres y mujeres comunes de nuestras naciones por encima de investiduras o nombramientos, y en este empeño continuará sellando el proceso de encuentro regional, apoyado en estos formidables actores sociales.

Ha llegado el momento de la despedida… y con ella el Desfile del Fuego que comienza con un ritual Congo en saludo a la entidad suprema (Nzambi), y con la entrega del emblema de la Fiesta del Fuego (Mpaka) al país que estará dedicada la próxima edición del evento. Esta vez el desfile finaliza en la Alameda de la Avenida Jesús Menéndez, junto al mar, para prender fuego a un gran diablo que simboliza el mal. Con la quema del diablo, se deja preparado el camino para el próximo encuentro aquí, en la Capital del Caribe.

Por:  Iránea Silva Santiago