Alicia en el Ballet de las Maravillas
Alicia en el Ballet de las Maravillas
Alicia en el Ballet de las Maravillas
Alicia en el Ballet de las Maravillas
Alicia en el Ballet de las Maravillas
Alicia en el Ballet de las Maravillas
Alicia en el Ballet de las Maravillas

La existencia del Ballet Nacional de Cuba, lleva en su historia, tanta aventura y magia como puede encontrarse en el mítico País de las Maravillas, pues al igual que la famosa obra de la literatura universal,  nuestro ballet, tiene su Alicia, quien sorteó los más extraordinarios desafíos como la Alicia literaria, para encontrar su propio camino y realizar sus sueños.

Alicia Alonso en Carmen

Alicia Alonso, fue más allá y creó su propio país de maravillas, hace siete décadas. El ímpetu innovador de la joven y su devoción por el ballet, la llevaron a alcanzar las más elevadas cumbres del arte danzario, de tal manera que para contar la historia del Ballet Nacional de Cuba, hay que enhebrarla ineludiblemente desde la vida y obra de nuestra Prima Ballerina Assoluta.

Alicia inició su carrera como bailarina en 1931, en la Sociedad Pro Arte Musical, a la edad de 11 años. La primera clase de ballet, la recuerda como uno de los momentos más felices de su vida, sobre todo cuando le regalaron sus primeras zapatillas de punta, las cuales le quedaban holgadas a otra niña, pero que como en el cuento de la Cenicienta, a ella le quedaron perfectas.

Con esas zapatillas, haría su debut el 29 de diciembre de 1931, en el Gran Vals de la Bella Durmiente. Desde ese instante, embargada por la magia de la danza, no se separaría jamás, de un mundo al que estaría permanente consagrada.

Alicia Alonso en el personaje de Odette, de El lago de los Cisnes

Alumna todavía de Pro Arte Musical, asume en 1937, el rol de Odette – Odile, en el ballet El Lago de los Cisnes. Para la joven bailarina, la desafiante interpretación del Cisne Blanco y el Cisne Negro, la colmaría de fascinación por el ballet clásico, por el cual siempre ha tenido un especial respeto.

Con su talento excepcional y la férrea voluntad que siempre le ha caracterizado, Alicia Alonso, transitaría por el camino de la superación personal y la excelencia en la danza, hasta que la conspiración del azar, la enfrentaría a uno de los momentos más desafiantes de su carrera: Giselle.

Giselle, la interpretación que lanzo su carrera

En 1943, Alicia ya formaba parte del American Ballet Theatre, cuando la enfermedad repentina de Alicia Markova, quien interpretaba el rol principal en Giselle, puso en crisis el espectáculo. La dirección de la compañía pidió a las primeras bailarinas jóvenes, si alguna se atrevía a debutar con Giselle, a lo que todas se negaron, por lo difícil del papel.

Giselle_segundo_acto

Alicia, quien estaba convaleciendo de una reciente operación y llevaba bastante tiempo, alejada de los escenarios, fue la última interpelada. Cuando le preguntaron, dijo simplemente que SI.

El debut se produjo en el antiguo Metropolitan Opera House de Nueva York, con un éxito tan grande, que George Chaffe un famoso coleccionista de objetos del ballet, casi le arrebató las zapatillas de los pies, y escapó con ellas gritando: “¡Para la historia!, ¡Para la historia…!” Desde ese momento Giselle, quedaría indisolublemente ligado a la carrera profesional de Alicia, considerada como una de sus mejores intérpretes en todos los tiempos.

La vuelta a casa de la hija pródiga de la danza

El 28 de octubre de 1948, funda el Ballet Alicia Alonso, en 1950 se inaugura la Academia Nacional de Ballet, la primera de su tipo en el país. A partir de ese momento Alicia estrenaría sus propias coreografías, entre las primeras estuvieron Ensayo Sinfónico y Lydia; e incorpora seguidamente en el repertorio La fille mal gardée. El 24 de enero de 1954, estrenan en América Latina, la versión completa de El Lago de los Cisnes y un año después Romeo y Julieta de Prokofiev.

Alicia Alonso con Esquivel

En 1957 Alicia es invitada a bailar en los principales teatros de las Unión Soviética, junto a Fernando Alonso, lo que le permitió acercarse a la tradición del ballet en estos países e incorporarlas luego a la técnica del Ballet de Cuba.

A partir de 1959, el Ballet Nacional de Cuba, se coloca en la cima de las instituciones culturales cubanas. Se organiza el 1er Festival de Ballet de La Habana, evento que hasta el presente se mantiene con gran lozanía y donde nuevas figuras hacen su debut.

Alicia, para entonces, se impone en la ejecución de obras con una impronta interpretativa personal; como en Carmen, ballet donde el espíritu, fuerza y sensualidad que le aportara al personaje, ha sido un referente para las bailarinas que lo han interpretado con posterioridad.

Con el apoyo institucional, el Ballet Nacional de Cuba, funda en 1961, la Escuela Nacional de Ballet. Tuvo una matrícula inicial de 150 jóvenes, cantera de la cual se formarían consagrados bailarines que sentaron pautas en el arte danzario cubano y donde se consolidó el reconocido método pedagógico que le ha dado fama internacional.

Ese esfuerzo germina en 1964, cuando participan por primera vez en el concurso de Ballet de Varna, varios bailarines formados por el Ballet Nacional de Cuba, entre ellos Mirta Pla y Josefina Méndez, quienes junto con Loipa Araujo y Aurora Bosch, formaría el grupo de las “Cuatro Joyas”, que marcarían una época gloriosa del ballet cubano, bajo el magisterio de Alicia Alonso.

Con su apoyo, se funda en 1967, el Ballet de Camagüey, la segunda compañía de su tipo en Cuba, que también ha cosechado numerosos éxitos dentro y fuera del país.

El año 1978, al cumplir su 30 aniversario, el Ballet Nacional de Cuba, realiza su primera gira por los Estados Unidos y la Unesco organiza una gala en honor a su fundadora en París. Cuba le confiere la Orden Félix Varela de Primer Grado por sus aportes a la cultura nacional.

26 Festival de Ballet de La Habana, un homenaje para Alicia

Nuevas figuras forjadas en el ejemplo de Alicia Alonso, cosechan aplausos y premios en los escenarios del siglo XXI, como Viengsay Valdés, Anette Delgado, Gretel Morejón, Sadaise Arencibia, Narciso Medina o Víctor Estévez, entre otros muchos jóvenes que despuntan con gran calidad.

Alicia Alonso

El más reciente de los reconocimientos le fue otorgado al Ballet Nacional de Cuba el 19 de junio de 2018, al ser declarado Patrimonio Cultural de la Nación.  En Septiembre del propio año La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, creó formalmente la Cátedra Iberoamericana de Danza Alicia Alonso, adscrita a la Universidad Rey Juan Carlos, de España.

El 26 Festival de Ballet de La Habana, en este 2018 tiene una significación especial, al arribar el Ballet Nacional de Cuba, a su 70 Aniversario y al 75 del estreno de Giselle por Alicia. Por tal motivo nos ofrecerá un programa de lujo durante los días del 28 octubre al 6 noviembre donde la Prima   Ballerina Assoluta brillará nuevamente en el escenario, de ese país de maravillas, imaginado y creado por ella a fuerza de voluntad y amor.

Texto y fotos: Rolando Pujol