Gibara: un paraíso tropical
Gibara: un paraíso tropical
Gibara: un paraíso tropical
Gibara: un paraíso tropical
Gibara: un paraíso tropical
Gibara: un paraíso tropical

Gibara está a solo 45 minutos de la ciudad de Holguín. Una serpenteante carretera de 36 kilómetros conduce a esta Villa Blanca de los Cangrejos, en la costa norte del Oriente de Cuba. Fundada el 16 de enero de 1817, acaba de festejar los dos siglos de existencia. Lo primero que seduce al visitante es la hermosa bahía, donde fondearon las carabelas de Colón en su viaje inicial a la Isla. Según algunos historiadores, cuando el Almirante avistó tierra el 27 de octubre de 1492, estaba contemplando el cerro conocido como la Silla de Gibara, donde en la actualidad funciona una base del Campismo Popular.

Gibara es un pueblo mágico que ha cautivado a poetas, músicos, pintores y cineastas. Desde el 2003 se celebra en esta pequeña localidad el Festival Internacional de Cine, fundado por Humberto Solás. Además, las tardes y noches del verano son animadas por otro festival, Estéreo G, donde la música electroacústica llega también al balneario Caletones, muy cerca del emplazamiento de uno de los parques eólicos más significativos del país. Sin importar cuales sean sus gustos, Gibara es el lugar ideal para convertirlos en realidad.

El buen estado de conservación de sus principales obras arquitectónicas conspiró para que fuera declarada Monumento Nacional (2003). Usted no debería irse sin visitar el Museo de Artes Decorativas, la Iglesia Parroquial ubicada en la antigua Plaza de Armas, hoy parque Calixto García, la Casa de Cultura, sede del Viejo Casino Español, la Batería Fernando VII, el Centro Recreativo Cultural Siglo XX, el Ocio Club, o el Museo de Ciencias Naturales “Joaquín Fernández de la Vara Pí”, con una envidiable colección donde destaca el esqueleto de una ballena jorobada.

A las playas de arenas oscuras, muy cerca del embarcadero, se le añaden atractivos como el alquiler de equipos náuticos, el buceo de esnórkel, la pesca con caña, y la posibilidad de pasear en bote por la bahía, en incluso cruzarla hasta el poblado de San Antonio o Playa Blanca. Practicar senderismo hasta las cuevas cercanas, o simplemente dejarse llevar por la curiosidad y caminar las calles rectas de Gibara es un experiencia que ejerce fascinación en el observador.

La gastronomía del lugar ocupa un puesto de privilegio no solo en la culinaria holguinera, sino también en cualquier libro de recetas de comida cubana. Entre los restaurantes recomendados están La Perla del Norte, La Cueva Taína, El Curujey, Las Terrazas, La Tinaja, Villa El Caney, Vista Azul y 1492 Río de Mares. En los platos a base de pescados y mariscos, no faltan especialidades como la paella gibareña, la jaibita rellena o la sopa de coquinas. Si usted decide llegar hasta Gibara de seguro terminará pernoctando en la ciudad. Al tradicional Hotel Ordoño, o el Buena Vista, se le han sumado recientemente el Plaza Colón, y el Arsenita, inaugurado en 2015, además en los hostales y casas de renta, con precios más asequibles, no solo está garantizado el confort, sino la posibilidad de intercambiar con el carisma del gibareño.

Muchos turistas consideran imperdonable pasar por Holguín sin llegar a Gibara, quizás después de este cóctel de bienvenida, usted estará deseoso de hacer las maletas y darse una vuelta por este paraíso tropical, que desde 1492 sigue cautivando a los españoles.

Por: Moisés Mayán                   Fotos: Edgar León Mazzini