Para África una gran fiesta de tambores
Para África una gran fiesta de tambores
Para África una gran fiesta de tambores
Para África una gran fiesta de tambores
Para África una gran fiesta de tambores
Para África una gran fiesta de tambores

El XIX Festival Internacional Fiesta del Tambor Guillermo Barreto in memoriam, que tendrá lugar entre los días 23 y 29 del presente mes, está dedicado a África, madre de todos los ritmos.

La diversa y vigorosa música africana —mezcla de la cultura e identidad de más de cuarenta naciones— aportarasgos melódicos específicos que se han heredado en una suerte de esencia cultural, al igual que el uso de numerosos instrumentos —esencialmente de percusión—.

El arribo de esclavos desde África, en el período colonial americano,determinó la presencia de ritmos que mediaron de manera terminante en la conformación musical de cada país de la región. El tango, el jazz, la habanera, el son, la rumba, el blues y el candomblé entre otros comparten el origen africano.

Cuba es la primera colonia española a la que llegaron los africanos.Ya en 1518 existían esclavos aquí—y este proceso de introducción se extiende hasta principios del sigloXVII—; dichos esclavos trajeronreligiones, dioses, ritos, música, cantos y bailespropios, pues lo único que les fue permitido traer consigo, atesorar y defenderfue su espiritualidad.

Tal supervivencia de la cultura africana, permitió que esta interactúe con la propia de los colonizadores españoles y provocó el proceso de transculturación, resultado de las mezclas de todos esos elementos culturales.

La potente y rica rítmica africana regó así con su savia la creación musical, primero de América —donde aparece ya en el siglo XVIII una música bailable de poderosas raíces populares—, y luego del mundo entero, dejando una huella que se fortalece con el paso de los años.

Los esclavos reprodujeron sus tradicionales instrumentos de percusión y, aunque sufrieron trasformaciones en su formato, aún conservan una sólida y perenne representación en la música cubana. Güiros, shekeré, pailas, claves, tumbadoras, bongoes, batás y maracas forman parte de las raíces culturales de la isla. 

Muchos han sido los músicos cubanos herederos del inmenso legado de la percusión africana; entre los destacados instrumentistas que han alcanzado fama internacional se cuentan Tata Güines, Chano Pozo, Mongo Santamaría y José Luis Quintana Fuentes “Changuito”.

Pero hay una figura venerada por muchos percusionistas cubanos de todas las generaciones: Guillermo Barreto [La Habana, 11 de agosto de 1929-14 de diciembre de 1991], considerado uno de los mejoresbateristas de la historia de la música en Cuba, por lo que el Festival Internacional Fiesta el Tambor lleva su nombre.

Nacido en el popular barrio habanero de Santa Amalia, a Barreto se le conoció también como “pata de loro” porque andaba a pasitos cortos. Estemúsico imaginativo e intuitivo tenía un oído musical privilegiado;prefirió como instrumento la batería, a la que calificaba de emocionante y carismática, aunque el mundo entero lo reconocía como gran timbalero; dominaba, además, la tumbadora, los bongoes y el güiro.

Sostenía que uno de los aportes fundamentales de la percusión es el respeto a la melodía y predicó con el ejemplo, desde su posición de “guardián de la clave cubana”.

Como baterista del cabaret Tropicana en los años 40 del pasado siglo, compartió escenario con Nat King Cole, Lucho Gatica, Johnny Richards, Tommy Dorsey y Tito Puente. En 1957 actuaba en el Sevilla Biltmore con la orquesta del reconocido Bebo Valdés.

Su compañera en la vida fue la cantante de música afrocubana Merceditas Valdés [La Habana, 1928-1996], quien fuera nombrada por Don Fernando Ortiz —el llamado tercer descubridor de Cuba—“La pequeña Aché de Cuba”.

Como usted ve, estimado lector, existen sobradas razones para las dedicatorias de este evento, que entre ritmos y tambores lo espera para sentir la cultura afrocubana.

Textos: Bienvenidos / Fotos: Archivo