Desde hoy La Habana camina a la nueva normalidad con el empeño de sus habitantes
Desde hoy La Habana camina a la nueva normalidad con el empeño de sus habitantes
Desde hoy La Habana camina a la nueva normalidad con el empeño de sus habitantes

Desde hoy La Habana pasa a la primera fase de la etapa de la recuperación, por decisión del grupo temporal de trabajo para la prevención y control de la COVID-19, que encabeza Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República de Cuba.

Tal decisión obedece a que la capital, desde hace más de una semana cumple de manera general los indicadores sanitarios establecidos por el Ministerio de Salud Pública.

La buena noticia llega acompañada de una alerta certera por parte de las máximas autoridades gubernamentales de la mayor de las Antillas, referida a la necesidad de mantener un comportamiento individual y colectivo responsable por parte de la población, y de cumplir rigurosamente todas las medidas sanitarias que continúan en vigor como el uso del nasobuco en lugares públicos y de alta concentración de personas; el frecuente lavado de las manos; la desinfección de manos y  calzado a la entrada a locales cerrados, entre otras.

Para nadie es un secreto que la superpoblación de La Habana es un indicador de complejidad para, por ejemplo, respetar el distanciamiento físico, al igual que las manifestaciones de indisciplina social, aspectos que pueden atentar directamente a favor de la ocurrencia de un rebrote de la enfermedad y que constituyen altos riesgos en este sentido.

Uno de los aspectos de mayor dificultad es el transporte, pues ya se ha anunciado por los directivos de este sector que «el servicio de transporte público cuando se restablezca completamente tendrá niveles de satisfacción de la demanda similares a los que presentaba antes de la COVID-19. No se cuenta en estos momentos con partes, piezas y agregados que permita poner de alta una cifra de ómnibus que impacten significativamente en el número de vehículos funcionando».

Por lo antes expuesto, y teniendo en cuenta las medidas que se cumplirán, de solo transportar el 100 por ciento de pasajeros sentados y el 50 por ciento de pie, es fácil comprender que el transporte en la capital va a ser un serio conflicto y que se requiere de mucha organización por parte del Ministerio de Transporte y de mucha comprensión, solidaridad y disciplina por parte de la población.

La Habana seguirá siendo el territorio donde se centralizan los mayores riesgos de contagio de la epidemia, por tanto deben ser redoblados los esfuerzos tanto de las autoridades sanitarias, en cuanto a pesquisas, seguimientos, pruebas PCR y otras acciones, como de los organismos a los que les compete exigir de manera rigurosa el cumplimiento de la disciplina social y el respeto a todas las medidas higiénicas y sanitarias.

Pero sin dudas, los empeños mayores están en manos de los habitantes de la capital para adaptarse a vivir con una enfermedad que lleva a la muerte pero que puede evitarse con cautela y responsabilidad.

Texto y Fotos: Redacción Bienvenidos