Directivos del sector turístico internacional auguran que a partir del cambio de inquilino de la Casa Blanca, en el próximo mes de enero, pueda existir una apertura en el arribo de cruceros a Cuba, suspendido tanto, por el recrudecimiento del bloqueo por parte de la administración de Donald Trump, como por la crisis sanitaria internacional que ha provocado la pandemia de la COVID-19.

Lo anterior se puso de manifiesto en la Cumbre Internacional de Cruceros que se celebró durante los días primero y 2 de diciembre, en la ciudad de Madrid; en el encuentro, el presidente de la compañía Virgin Voyages, Tom McAlpin, acentuó la importancia de la inclusión de la isla dentro de los itinerarios de sus buques turísticos.

«Esperamos que con un nuevo gobierno en Estados Unidos se abra de nuevo la posibilidad de llegar a ese destino caribeño», fueron sus palabras.

Más adelante declaró que para las empresas navieras que tienen sus bases enclavadas en suelo estadounidense, específicamente en la península de la Florida, la mayor de las Antillas, por su cercanía y atractivos culturales y naturales es un destino ideal, sobre todo teniendo en cuenta que varios puertos de otros importantes polos turísticos del Caribe, están cerrados aún a esta modalidad, por la situación epidemiológica que presentan sus naciones.

Además, a lo largo del año 2018, la cifra de viajeros que arribaron a Cuba en cruceros superó la cifra de 800 mil, operación en la que intervinieron 25 barcos de 17 compañías internacionales, como las acreditadas internacionalmente, Carnival Cruise Lines y Royal Caribbean International.

A partir de este volumen comercial y de la satisfacción de las expectativas de los visitantes a la isla, esta comenzó a consolidarse como un importante y demandado destino caribeño para el mercado de esta modalidad turística.

Esta fortaleza fue apreciada por Cruise Critic, el sitio líder de reseñas de cruceros en Internet, que en 2018 por primera vez seleccionó a La Habana como mejor destino y puerto en el Caribe occidental y la Riviera Maya.

Sin embargo, y en virtud de la Ley Helms Burton, el gobierno de Washington, suspendió a partir del mes de junio del pasado año, los viajes de barcos de pasajeros y buques recreativos desde cualquier puerto de la Unión hacia la mayor de las Antillas.

El vaticinio esperanzado de los ejecutivos turísticos, que esperan que el gobierno de Joe Biden, flexibilice las medias vigentes en cuanto a estas operaciones con Cuba, atiende también a la apertura que han experimentado algunas líneas de cruceros en los últimos meses, las cuales están realizando itinerarios caracterizados por la aplicación de protocolos sanitarios encaminados a evitar la propagación de la COVID-19.

Texto: Redacción Bienvenidos

Foto: Prensa Latina