La administración estadounidense encabezada por el nuevo presidente Joe Biden, examinará próximamente la política de ese país hacia Cuba, y como parte de esta, las medidas aprobadas por el gobierno de su antecesor Donald Trump, que redoblaron el bloqueo económico, financiero y comercial sexagenario hacia la isla.

Lo anterior fue informado por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki,   y coincide con los augurios que habían expresado diferentes organizaciones, compañías y especialistas internacionales, y con una declaración realizada por Biden en el contexto de su campaña electoral: « se necesita una nueva política hacia Cuba».

En los cuatro años de mandato del magnate inmobiliario Donald Trump, se activó el Título III de la Ley Helms-Burton, que afecta tanto a la mayor de las Antillas, como a comerciantes y empresarios estadounidenses y de otros países.

El número de medidas unilaterales tomadas contra Cuba en este periodo, supera la cifra de 240, muchas de las cuales se aprobaron incluso en medio de la pandemia que asola al mundo, lo que acentuó las dificultades habituales del sector de la salud cubano para adquirir medicinas, componentes y equipos imprescindibles para enfrentar la crisis sanitaria.

Las múltiples acciones contra la economía cubana, han agredido igualmente a ciudadanos y empresarios estadounidenses, muchos de ellos interesados en invertir en la isla y comercializar con empresas locales.

En cuanto a la ciudadanos cubanos, además de sufrir las escaseces derivadas del bloqueo que se manifiestan en todos los ámbitos de la vida cotidiana, se ven actualmente limitados para viajar a Estados Unidos, por la suspensión de los servicios consulares  y de vuelos regulares y chárteres hacia otras terminales del país, que no sean la de La Habana, y tampoco pueden recibir remesas de sus familiares residentes en la Unión, a través de las firmas cubanas Fincimex y American International Services, aprobadas al efecto.

Trump reforzó la prohibición de la importación hacia Cuba de productos, de cualquier país, que contengan más de un 10 por ciento de componentes estadounidenses, y de la entrada de cruceros estadounidenses a puertos cubanos; la inserción en la lista roja de varias empresas y dirigentes cubanos, y sanciones a compañías extranjeras que operan en la isla.

En cuanto a las operaciones bancario-financieras, existen en estos momentos, 231 empresas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas por el Departamento de Estado norteamericano.  

Esta extensa nómina de medidas impacta a cada sector económico y social, y el cálculo de los daños en materia monetaria asciende a los 20.000 millones de dólares a la isla.

La última decisión del anterior inquilino de la Casa Blanca, el pasado 11 de enero, fue la reincorporación de la mayor de las Antillas en la lista de estados patrocinadores del terrorismo ―de la cual el país había sido retirado en 2015, por el gobierno de Barack Obama―; a raíz de este hecho, numerosas voces de diferentes sectores en el mundo condenaron la inclusión y destacaron lo absurdo de esta medida contra una nación que ha sido durante más de 60 años y retiradamente, víctima del terrorismo.

La portavoz de la Casa Blanca solo anunció que el gobierno demócrata de Joe Biden a a revisar las políticas impuestas por Donald Trump hacia Cuba, no dio más detalles, pero al responder a una pregunta sobre si la nueva administración desmantelaría algunas de las políticas de sanciones impuestas por la administración de Trump, respondió: «Estamos revisando las políticas del gobierno de Trump en varios temas de seguridad nacional para asegurarnos que nuestra visión se ajusta a eso. Vamos a marcar nuestro propio camino».

La faena que tiene la actual administración estadounidense no es nada fácil, luego de que el mandatario republicano desmontara en gran medida el acercamiento de Barack Obama con la isla, y reforzara el bloqueo vigente desde 1962 llevando las proscripciones a límites inéditos.

Texto: Redacción Bienvenidos