Desde el mes de agosto del pasado año, varias aerolíneas internacionales tuvieron la iniciativa de organizar lo que llamaron «vuelos a ninguna parte», como una manera de satisfacer los deseos de las personas que no pueden viajar a causa de la pandemia de la COVID-19.

Es esta una nueva tendencia turística, en la que los aviones despegan, solo sobrevuelan el país, luego aterrizan en el aeropuerto de partida y los pasajeros simulan un viaje, comen a bordo, disfrutan de las visuales desde el aire y en cierta medida compensan sus ganas de viajar.

Los «vuelos a ninguna parte» tienen como propósito principal mantener el tráfico aéreo y reportar ingresos para las compañías ante la situación actual de restricción de viajes internacionales.

La idea de los también llamados viajes escénicos, surgió en Taiwán donde EVA Air ofreció un vuelo temático de Hello Kitty; le siguieron ofertas similares en Japón y Brunei, y ya se ha extendido a otras latitudes.

La aerolínea Qantas, organizó uno de estos vuelos recreativos, para sobrevolar Australia, en el cual los viajeros pudieron apreciar el puerto Sidney, la Gran Barrera de Coral y Uluru, y fue el vuelo que más rápido ha vendido esa compañía en toda su historia.

Esta experiencia, que asegura solo divertimento para los supuestos viajeros, en algunos casos ha incluido también regalos, cocteles,  una celebridad sorpresa a bordo, y hasta presentaciones de agrupaciones musicales, como  el  próximo vuelo de la aerolínea Sky High, en República Dominicana, que repite la operación luego de la alta demanda que obtuvo  su primera excursión. 

Un Airbus A321, acogerá a los viajeros el día 30 de enero a las nueve y media de la mañana en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, en Santo Domingo, y durante 90 minutos sobrevolará República Dominicana, en un paquete que ofrece también una foto de recuerdo.

El precio de estos vuelos depende de la duración de los mismos, algunos se han extendido hasta por 7 horas, y también por las ofertas que incluye en cabina.

A la par, esta entelequia ha provocado reacciones adversas y polémicas en las organizaciones que defienden el medio ambiente y denuncian la contaminación que produce un vuelo a partir de que las aeronaves son una de las principales emisoras de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Algunos ecologistas catalogan la idea como una tendencia destructiva del medio ambiente y alejada de lo que ha de ser el turismo sostenible, pues alegan que los aviones son un mal necesario por su función como medio de transporte pero al no tener objetivo real, no existe justificación para el daño que ocasionan, al mantenerse durante el tiempo que dure el vuelo, librando emisiones contaminantes a la atmósfera de manera totalmente innecesaria.

Los vuelos a ninguna parte, son para unos, una locura desde el punto de vista climático, para otros, una vía de paliar las enormes pérdidas de capital, y para los supuestos viajeros constituye un placer que compensa las angustias de una crisis sanitaria global que aún continua cobrando vidas diariamente en cifras alarmantes.

Es esta una nueva tendencia turística, en la que los aviones despegan, solo sobrevuelan el país, luego aterrizan en el aeropuerto de partida y los pasajeros simulan un viaje, comen a bordo, disfrutan de las visuales desde el aire y en cierta medida compensan sus ganas de viajar.

Los «vuelos a ninguna parte» tienen como propósito principal mantener el tráfico aéreo y reportar ingresos para las compañías ante la situación actual de restricción de viajes internacionales.

La idea de los también llamados viajes escénicos, surgió en Taiwán donde EVA Air ofreció un vuelo temático de Hello Kitty; le siguieron ofertas similares en Japón y Brunei, y ya se ha extendido a otras latitudes.

La aerolínea Qantas, organizó uno de estos vuelos recreativos, para sobrevolar Australia, en el cual los viajeros pudieron apreciar el puerto Sidney, la Gran Barrera de Coral y Uluru, y fue el vuelo que más rápido ha vendido esa compañía en toda su historia.

Esta experiencia, que asegura solo divertimento para los supuestos viajeros, en algunos casos ha incluido también regalos, cocteles,  una celebridad sorpresa a bordo, y hasta presentaciones de agrupaciones musicales, como  el  próximo vuelo de la aerolínea Sky High, en República Dominicana, que repite la operación luego de la alta demanda que obtuvo  su primera excursión. 

Un Airbus A321, acogerá a los viajeros el día 30 de enero a las nueve y media de la mañana en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, en Santo Domingo, y durante 90 minutos sobrevolará República Dominicana, en un paquete que ofrece también una foto de recuerdo.

El precio de estos vuelos depende de la duración de los mismos, algunos se han extendido hasta por 7 horas, y también por las ofertas que incluye en cabina.

A la par, esta entelequia ha provocado reacciones adversas y polémicas en las organizaciones que defienden el medio ambiente y denuncian la contaminación que produce un vuelo a partir de que las aeronaves son una de las principales emisoras de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Algunos ecologistas catalogan la idea como una tendencia destructiva del medio ambiente y alejada de lo que ha de ser el turismo sostenible, pues alegan que los aviones son un mal necesario por su función como medio de transporte pero al no tener objetivo real, no existe justificación para el daño que ocasionan, al mantenerse durante el tiempo que dure el vuelo, librando emisiones contaminantes a la atmósfera de manera totalmente innecesaria.

Los vuelos a ninguna parte, son para unos, una locura desde el punto de vista climático, para otros, una vía de paliar las enormes pérdidas de capital, y para los supuestos viajeros constituye un placer que compensa las angustias de una crisis sanitaria global que aún continua cobrando vidas diariamente en cifras alarmantes.

Texto: Redacción Bienvenidos