Canadá ha anunciado que todos los vuelos a México y el Caribe serán suspendidos a partir de mañana y hasta el 30 de abril para frenar la propagación de la enfermedad y ante la dispersión de las nuevas cepas del SARS-CoV-2.

Esta decisión fue anunciada en conferencia de prensa por el primer ministro Justin Trudeau, quien declaró: «Desde el comienzo de la crisis, mi prioridad es proteger a los canadienses», y más adelante precisó que las principales aerolíneas del país —Air Canada, WestJet, Sunwing y Air Transat— cancelarán sus servicios a estos destinos, pero organizarán los viajes de vuelta para sus clientes.

Las cifras asociadas a la COVID-19 en Canadá, arrojan más de 769 mil casos confirmados y cerca de 20 mil fallecidos, y desde el mes de diciembre se ha acelerado el nivel de contagio, sobre todo en las provincias Ontario y Quebec, por lo que estas han reforzado sus medidas de reclusión.

Fue dado a conocer además que desde la semana próxima, todos los vuelos internacionales de pasajeros deberán aterrizar solamente en los aeropuertos de Vancouver, Toronto, Calgary o Montreal.

Asimismo, todos los pasajeros con destino a Canadá deberán presentar antes de abordar, un examen PCR  con resultado negativo, realizado 72 horas antes del viaje; además se someterán a otra prueba similar al llegar al aeropuerto canadiense, y aguardarán los resultados de dicha prueba durante tres días en un hotel autorizado por el Gobierno, y tanto el costo de las pruebas y el alojamiento deberá ser cubierto por el propio viajero.

Las residentes en Canadá, cuyos resultados sean negativos, podrán concluir su cuarentena de dos semanas en su domicilio, pero bajo estrictas medidas de vigilancia; en el caso de los viajeros que den positivo al coronavirus deberán observar la cuarentena en instalaciones del gobierno para tener la seguridad de que no portan variantes de mayor peligrosidad, apuntó en su intervención Trudeau.

Expresó también, en otro momento, «sabemos que un solo caso de la variante podría causar desafíos importantes. Por eso necesitamos tomar medidas adicionales», y luego comentó que el porcentaje de casos relacionados con los viajes internacionales es extremadamente bajo, «pero no es cero», dijo.

El mandatario afirmó que estas prevenciones están encaminadas a desestimular a los viajeros, y al respecto subrayó: «Debido a los desafíos que enfrentamos actualmente con la COVID-19, tanto aquí en casa como en el extranjero, todos estamos de acuerdo en que ahora no es el momento de volar».

El primer ministro de Ontario, Doug Ford, anunció luego, que en la terminal aérea de Toronto los test para COVID-19 serán obligatorios para los viajeros internacionales a partir del mediodía del próximo lunes, y aquellos que se nieguen podrán recibir una multa de 750 dólares canadienses.

De «noticia excelente» catalogó el primer ministro de Quebec François Legault, el anuncio hecho por Trudeau, en correspondencia con la difícil situación que atraviesa también su ciudad.

Por su parte, el doctor Andrew Morris, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Toronto declaró a la prensa: «Es excelente. Qué pena que hayan esperado tanto. Deberían haberlo decidido hace mucho tiempo», y agregó: «sin duda es un paso en la dirección correcta».

La decisión del gobierno canadiense ha recibido un respaldo consecuente con la posición adoptada por el país desde el inicio de la pandemia, en marzo, pues ha mantenido cerradas sus fronteras internacionales y desaconsejado los viajes no esenciales.  

Texto: Redacción Bienvenidos