Camagüey, la cubana Ciudad de los Tinajones, fue fundada un día como hoy de 1514, por el conquistador español Diego Velázquez, con el nombre de Santa María del Puerto del Príncipe, en la Punta del Guincho, lugar de la costa norte de Nuevitas.

Fue la quinta villa fundada por los ibéricos, y debido al asedio de piratas y corsarios se trasladó a las márgenes del río Caonao, y en 1528 a su actual asentamiento al centro este de la isla; es la tercera ciudad del país después de La Habana y Santiago de Cuba, y su territorio se caracteriza por inmensas llanuras calizas y planicies de rocas serpentinosas e ígneas, a través de cuyas fallas fluyen las aguas de manantiales, entre ellos los de Tínima y Aguas termales de Camujiro.

Es un rasgo genuino de los camagüeyanos el orgullo por su historia, ejemplo de lo cual es la utilización por parte de estos, del vocablo agramontino como gentilicio particular, en honor del mayor prócer libertador del territorio: Ignacio Agramonte y Loynaz.

Valores históricos y patrimoniales

Camagüey es un destino ideal para los interesados en el turismo histórico y cultural; es una de las ciudades cubanas referente en cuanto a recuperación, conservación y desarrollo del patrimonio nacional, como resultado de lo cual fue declarada Monumento Nacional, el 10 de octubre de 1978.

Su Centro Histórico, uno de los más extensos de Cuba, constituye un ejemplo relevante dentro del conjunto de ciudades coloniales. Su bien conservado repertorio religioso, el atípico trazado urbano irregular que mantiene vigencia en el presente, su alto valor ambiental y contextual, determinaron también su inclusión en la lista de ciudades declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, en el mes de julio del 2009.

La zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad posee una extensión superficial de 54 hectáreas, 80 manzanas y 83 edificaciones. Esta comprende el núcleo más antiguo de la ciudad y del Centro Histórico, así como los cinco espacios que marcaron su origen.

Son estos, el Parque Ignacio Agramonte con la Catedral Metropolitana (Plaza Mayor, con la Parroquial Mayor), al centro; el Parque Martí o de la Juventud (Plaza de San Francisco), al este, y la Plaza de los Trabajadores (Plaza de La Merced), al norte, ambas con iglesias-conventos.

También, la Plaza San Juan de Dios, al sur, y la de El Carmen, al oeste; estas dos últimas, poseen sendos hospitales, y constituyen los conjuntos mejor conservados en la actualidad, con las características del ambiente colonial original.

La ciudad cautiva al visitante por la magia de un aparente laberinto de calles estrechas sinuosas y curvilíneas, que con frecuencia se abren a las acogedoras  plazas o plazuelas, caracterizadas por su comunión con el templo, la feligresía, y la trama, propios de la ciudad cristiana hispánica,  y que armonizan entre sí majestuosamente.

Son trece las plazuelas y siete las plazas, que acogen a seis templos católicos por lo que Camagüey es también llamada La Ciudad de las Iglesias; el conjunto de su repertorio religioso, es, desde el punto de vista arquitectónico, el más importante y singular, que deviene referencia y sirve de estructuración a la ciudad.

La antigua Iglesia de San Juan de Dios, destaca por la sobria belleza; su Altar Mayor presenta la imagen de la Santísima Trinidad, en madera preciosa, obra que data de 1792, con representación antropomórfica del Espíritu Santo, una de las dos que existen en Hispanoamérica.

Tradiciones agramontinas

Todos estos valores patrimoniales materiales, se complementa con un vasto patrimonio intangible pleno de leyendas, tradiciones, costumbres vivas y un notable desarrollo cultural que signan a esta bella urbe.

Rica en tradiciones festivas, culinarias y culturales en general, la ciudad celebra cada año El San Juan camagüeyano, que nació entre los años de 1725 y 1728, y que guarda estrecha relación con la costumbre de los criadores de ganado de traer a la ciudad en el mes de junio, a sus reses gordas para las ventas anuales; estas fiestas se extendieron, y llegaron a incluir el 24 de junio, día de San Juan, que en España y otros lugares se dedicaban a fiestas populares, dándole nombre.

Ya en el siglo XIX la fiesta adquirió concepción propia, separándose de la venta del ganado y fueron apareciendo los disfraces, aportándole colorido a los festejos.

Entre las tradiciones culinarias se encuentra el famoso ajiaco (voz indígena) camagüeyano, cuyo surgimiento se remonta a la época de la Colonia y en especial a las fiestas del San Juan y San Pedro, a fines de junio.  El ajiaco suplió a la olla podrida, plato de las masas populares españolas, y se convirtió en comida cotidiana de los pobladores.

Personalidades históricas

Camagüey es cuna de ilustres personalidades de la cultura patria cuyo prestigio ha sido reconocido también internacionalmente.

Muchas de las casas natales de estas figuras han sido rescatadas y restauradas para su adaptación como museos; tal es el caso de la morada de Amalia Simoni, esposa del Mayor Ignacio Agramonte, construida en 1848, y que conserva algunos elementos originales  como el elegante arco mixtilíneo que da paso a los amplios jardines; la fuente central, la glorieta y el patio de los Tinajones, así como detalles de la fachada propios de la corriente neoclásica, pilastras de sección circular, molduras sobre arcas de medio punto, friso decorado con triglifos y metopas.

De igual manera, la Casa natal de Ignacio Agramonte construida hacia la segunda mitad del siglo XVIII, que atesora piezas y documentos que fueron propiedad del valiente patriota, figura cimera de la Guerra de los 10 años (1868-1878).

La Casa Natal Carlos Juan Finlay, construida en la segunda mitad del siglo XVIII, cercana a la Plaza de Armas, es fiel exponente de las edificaciones de la vivienda colonial del siglo XVIII y de la arquitectura camagüeyana.

En la casa donde naciera el 10 de julio de 1902, el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén, radica hoy un Centro de Investigaciones, que lleva su nombre; es un inmueble formado por las viviendas marcadas con los números 56 y 58 de la calle Hermanos Agüero, donde se mezclan rasgos de la casa colonial del siglo XIX con elementos del estilo ecléctico de las primeras décadas del XX. 

Otra hija ilustre de Camagüey, es Gertrudis Gómez de Avellaneda, conocida por Tula y por La Peregrina, una de las voces más destacadas de la historia de la literatura cubana.

La Tula Avellaneda, es una presencia constante para los camagüeyanos y los que visitan la ciudad, ya que una escultura fundida en bronce de más de dos metros de altura, se alza sobre un pedestal que alude a las clásicas columnas dóricas, allí donde se unen las calles Avellaneda y General Gómez de la ciudad de Camagüey, a pocos metros del teatro Avellaneda y de la casa natal de la poetisa y dramaturga.

La pieza escultórica es de la autoría del artista camagüeyano Sergio Gregorio Roque-Ruano, y es una Avellaneda erguida que aprieta un libro contra el pecho.

La ciudad agramontina cuenta con varios hoteles que acogen con gran hospitalidad y confort a los visitantes, y en estos tiempos de pandemia, con la aplicación de rigurosos protocolos de bioseguridad que le garantizan una estancia tranquila y saludable.

Igualmente el viajero podrá alojarse en hostales, villas y numerosas casas particulares de renta, muchas de las cuales presumen de la belleza de su arquitectura y valores patrimoniales.

Entre las instalaciones de alojamiento, resalta el Gran Hotel, situado en la populosa y céntrica calle de Maceo muy cercano a la Plaza de San Juan de Dios, unos de los símbolos de Camagüey, que fue construido a principios del pasado siglo XX, momentos en que era el edificio más elevado de la muy antigua villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Texto: Redacción Bienvenidos