El sexagenario bloqueo económico, financiero y comercial que Estados Unidos impone a Cuba, afecta a todas las esferas de la vida social de la isla pero su incidencia en la industria biofarmacéutica nacional en las actuales circunstancia pandémicas mundiales, se ha agravado considerablemente.

El acceso a reactivos, insumos, materias primas y equipamientos que son vitales para poder desarrollar las producciones de esta industria se hace muy dificultoso, porque incluso, luego de tener cerrados los negocios para la venta al país de estos recursos, muchos proveedores internacionales ceden ante presiones, amparadas en la Ley Helms Burton, y no cumplen los acuerdos comerciales.

Las vacunas son fármacos destinados a individuos sanos por lo que las exigencias de la entidad reguladora en cuanto a estándares de calidad son superiores y para lograrlos se deben emplear elementos específicos que el bloqueo impide en todos los casos, a lo cual se suma la compleja situación de desabastecimiento que existe en el mundo en la actualidad.

Al ser este proceso una prioridad máxima de las autoridades gubernamentales y sanitarias del país, se han garantizado los elementos mínimos imprescindibles, para el desarrollo de los candidatos vacunales, no obstante en reiterados momentos este proceso se ha visto retrasado por las dificultades para adquirir los materiales necesarios.

Otro de las perjuicios que provoca el bloqueo es la imposibilidad de que muchas compañías extranjeras, a pesar de manifestar su disposición, puedan  trabajar con Cuba en el codesarrollo de estos ensayos clínicos y la posibilidad de producción de estas vacunas en sus naciones; de igual forma impide,  que algunos inversionistas anticipen recursos financieros para que la isla pueda incrementar sus capacidades productivas  con vistas a que las vacunas cubanas puedan llegar a otros rincones del planeta.

El desarrollo de los candidatos vacunales, es un proyecto sensible y absolutamente humanitario, destinado no solo a los ciudadanos cubanos sino también a la población de otros países que pueden beneficiarse de este logro científico.

El doctor Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto Finlay de Vacunas, en conferencia de prensa celebrada en la capital habanera, declaró, acerca del daño provocado por el bloqueo al desarrollo de los cinco candidatos vacunales cubanos:

«Es una telaraña muy compleja, les digo sinceramente que nos hace la vida imposible, y esa telaraña la vencemos solamente porque hacer la vacuna es una obligación con nuestro pueblo, con nuestra gente».    

Texto y Fotos: Redacción Bienvenidos