Sancti Spíritus: realidad y fantasía que encantan al visitante
Sancti Spíritus: realidad y fantasía que encantan al visitante
Sancti Spíritus: realidad y fantasía que encantan al visitante
Sancti Spíritus: realidad y fantasía que encantan al visitante

La ciudad Sancti Spíritus, bendecida por extraordinarios valores naturales y culturales, considerada la más medieval de las ciudades cubanas, atesora tradiciones y leyendas que ennoblecen el patrimonio inmaterial de la nación.

El Centro Histórico conserva inmuebles que enriquecen esta zona de trazado irregular, entre los cuales destacan la Iglesia Parroquial Mayor, construcción más antigua de la villa, el Teatro Principal, el puente sobre el Río Yayabo, y el Palacio Valle.

Edificaciones de arquitectura ecléctica muestran rejas, ventanales, vitrales y medios puntos que llaman la atención del caminante como si en una máquina del tiempo viajara.

El Adelantado Diego Velázquez fundó esta, la cuarta villa cubana, única con nombre en latín, en marzo de 1514, en la ribera occidental del Río Tuinucú, pero en 1522 se trasladó a orillas del Río Yayabo, en lo que sería la primera leyenda, pues el motivo fue el ataque de una colonia de bibijaguas con apetito voraz por los ombligos de los recién nacidos.

Varias anécdotas fantásticas que narran los espirituanos están asociadas a la Parroquial Mayor, Monumento Nacional que cuenta con un arco que separa la nave del presbiterio, considerado único de su tipo en Cuba.

Don Pedro Pérez de Corcha donó a esta un gallo de oro que se colocó en el altar mayor. En la Navidad de 1665, durante la primera invasión pirata, el filibustero francés Pedro Legrand saqueó la villa y lo robó con los objetos sagrados del santuario.

El oratorio actual se construyó en 1680 y se dice que la Capilla del Rosario, la mandó a levantar Pérez de Corcha quien fue enterrado allí un año más tarde, pero algunos historiadores piensan que el gallo fue una paloma, de ahí el nombre de Templo del Espíritu Santo, y que la herencia del tesoro del Cacique de Magón sufragó la edificación.

La torre de esta Iglesia data de 1819; su cúpula, por aquel entonces la más alta del país, fue casi destruida por las descargas eléctricas, por lo que se demolió y construyó la que exhibe en la actualidad, más baja que su predecesora.

Una de las más bellas leyendas es la del anónimo peregrino que apareció en 1698 y se encerró durante un mes en la Capilla para esculpir la imagen del Cristo que se encuentra colocada en el altar;  un tupido velo   impedía el acceso a la ermita,  y una vez terminada la escultura el artista incógnito desapareció.

En Sancti Spíritus también había güijes; estos son seres pequeños, negros como el azabache, que vagan por toda la campiña cubana; el espirituano era un misterio de las aguas del Río Yayabo, desde donde los pobladores pensaban que, pasando por un túnel subterráneo, llegaba hasta la Parroquial Mayor en Semana Santa, por eso, durante estas celebraciones, peregrinaban hasta el río para llevarle ofrendas. Cuentan que el güije espirituano se convirtió en mambí y luchó en las contiendas independentistas cubanas, porque realidad y fantasía se aúnan en Sancti Spíritus para   encantar al visitante.

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