Santiago de Cuba es música desde su propia fundación
Santiago de Cuba es música desde su propia fundación
Santiago de Cuba es música desde su propia fundación
Santiago de Cuba es música desde su propia fundación
Santiago de Cuba es música desde su propia fundación

Santiago de Cuba es música; los que han tenido la suerte de recorrer sus calles lo confirmarán, los que no, están a tiempo de disfrutar de uno de los ambientes sonoros más admirados del Caribe y caminar al compás de los ritmos tradicionales y contemporáneos que la caracterizan.

Fundada en 1515, a orillas del Río Paradas, luego se traslada al actual asiento, junto a la bahía que conecta al Mar Caribe; recibió el título de «Ciudad» en 1522, y llegó a ser la segunda capital de Cuba hasta 1556.

Su centro histórico, de alto valor patrimonial, conserva las fundacionales particularidades arquitectónicas con estilos múltiples, desde el barroco hasta el neoclásico más selecto.

Considerada génesis del son y el bolero, sus barrios fueron testigos asimismo del nacimiento de piezas imborrables de la trova, y la expresión coral distingue a esta urbe en la que confluyen diversos estilos músico – danzarios que engrandecen el patrimonio cultural de la nación. La solidez de los pilares musicales de Santiago de Cuba, corrobora que esta ciudad es música desde su propia fundación.

En la década del 40 del siglo XVI el presbítero Miguel de Velázquez, estimado como el primer músico cubano, motivaba a los santiagueros a oír la música que salía de la capilla de la Catedral, fundada en 1522, y que se conserva en su condición de primera catedral de Cuba.

Su capilla fue convertida, en la segunda mitad del siglo XVIII, por el maestro y compositor de música religiosa Esteban Salas, en un conservatorio, el único y más importante centro de la música coral en la isla hasta 1789, por lo cual es reconocido como Padre de la Música Culta Cubana.

Al igual que en todo el país, la música traída por los colonizadores españoles se mezcló, en la única Ciudad Héroe de Cuba, con las melodías que cantaban los esclavos africanos; esa mixtura bendita creó nuevos sonidos y ritmos que hoy estremecen a bailadores de todo el orbe.

Hijo de esta argamasa es el Son, una de las formas básicas de la música cubana que evolucionó por poseer una sólida base rítmica, melódica, y conceptual y dió origen a otros géneros. En septiembre de 2012 fue declarado Patrimonio Cultural de la nación.

Los padres del son, entre los que predomina el santiaguero Miguel Matamoros, junto al habanero Ignacio Piñeiro y el matancero Arsenio Rodríguez, se veneran hasta el presente pues no han cesado de influir en los compositores cubanos contemporáneos.

La trova, otra hija de este mestizaje cultural, nace en las medianías del siglo XIX con Pepe Sánchez de quien son valiosos herederos Sindo Garay, Alberto Villalón, y Rosendo Ruiz, entre una pléyade de grandes trovadores santiagueros.

También prestigia el universo melódico santiaguero La Tumba Francesa, traída por los emigrantes galos y haitianos que llegaron huyendo de la Revolución de Haití de 1789; esta tradición músico-danzaria ha sobrevivido al paso del tiempo como Sociedad de Tumba Francesa «La Caridad de Oriente»; fue declarada por la UNESCO el 7 de noviembre de 2003 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.

Aunque Santiago es una perpetua fiesta, se organizan allí atractivos eventos que realzan toda la magnificencia de su tesoro musical; entre los de mayor participación se cuentan Festival del Son Miguel Matamoros, Festival del Caribe, Festival Internacional de Coros, Festival de la Trova Pepe Sánchez, y el Carnaval santiaguero –declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 25 de julio de 2015–. En esta celebración popular participan congas centenarias de genuinos estilos como los Hoyos, Paso Franco, San Agustín, El Guayabito, Alto Pino y San Pedrito, conjuntamente con los Paseos Cabildo Carabalí Isuama y Cabildo Carabalí Olugo.

Santiago de Cuba aspira a ser declarada Ciudad Creativa en la Música por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO–, categoría que reforzará la promoción internacional de las virtudes de la música santiaguera. La reconocida cuna del son dispone de cualidades excepcionales para integrar la Red Internacional de Ciudades Creativas y sería la tercera urbe cubana en formar parte de esta junto a La Habana –en igual categoría–, y Trinidad en el apartado Artesanía y Artes Populares.

Texto y Fotos: Redacción Bienvenidos