Una hermosa edificación del siglo XVIII, enclavada en el Centro Histórico de la capital cubana, acoge con honor la Casa de Eusebio Leal Spengler, consagrándose así a perpetuar la memoria del que fuera el mayor defensor contemporáneo de La Habana, para muchos, su enamorado eterno.

El inmueble, representante fiel de la arquitectura de su época, está ubicado en la calle Amargura número 65, entre Mercaderes y San Ignacio, en el corazón de esa Habana Vieja que tantas veces recorrió el Historiador y para la que tanto soñó futuros mejores.

En esta casa nació el gran intelectual cubano don Francisco de Arango y Parreño, el 22 de mayo de 1765, y atesora vastos valores históricos y arquitectónicos, como la propia estructura con zaguán, patio, y galerías; sus techos, la carpintería, y las pinturas murales, entre otros importantes elementos; lamentablemente, al paso de los años, los cambios de moradores  y  destinos,  determinaron grandes transformaciones hasta llegar a ser una ciudadela casi destruida.

Pero su valor patrimonial le aseguró un Grado de Protección I, por lo que recibió una restauración capital que se llevó a cabo entre los años 2001 y 2015; por  la calidad de este proceso, en 2016 fue reconocida con el Premio Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos conferido por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural; igualmente conquistó Premio Especial de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC) y de la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula.

En este año se decidió que constituyera la sede de la Oficina del Historiador, hasta 2020, luego de la desaparición física del admirado intelectual, en que se  convierte   en la Casa de Eusebio Leal Spengler;  en estos momentos se concibe allí un nuevo proyecto museográfico para ofrecer homenaje sempiterno  al admirado doctor Leal.

La planta baja de la casa presentará cuatro áreas permanentes de exposición sobre la vida y obra de Leal, cada una de las cuales será llamada con una frase o publicación del Historiador, a saber: «La mano ejecuta lo que el corazón manda». Leal Restaurador; Legado y memoria. Leal Historiador; «Patria Amada». Leal Patriota, y  la cuarta, «Hijo de mi tiempo». Leal Universal.

Se exhibirán fotos e imágenes memorables, así como numerosos reconocimientos y lauros que recibiera   en vida. El guion museográfico contempla la utilización de  las nuevas tecnologías de la comunicación con el propósito de favorecer que los visitantes  interactúen de manera expedita con los contenidos que se muestran y profundicen en los mismos.

En la planta baja estarán emplazados el Centro de Información, con modernos equipos que facilitarán la consulta de documentos y textos  asociados a la vida y obra del  doctor Leal, una sala de conferencias y proyecciones, una zona arqueológica en la que se podrán apreciar las labores de excavación desarrolladas como parte de la restauración, y una sala monográfica que expondrá  la historia del inmueble, sus propietarios y usos, y que incluye  una muestra de las   pinturas murales que engalanaban la casa.

El último despacho de Leal, ubicado en la planta alta, también se abrirá a los interesados, que podrán observar además, objetos personales, uniformes, su toga, los muebles que utilizó y documentos o libros consultados, entre otras de sus posesiones.

Aunque no hace falta una casa para recordar a Eusebio Leal, porque él se mantiene vivo en su obra y su legado, es una excelente idea que una casa en pleno Centro Histórico reciba a los  visitantes que quieran conocer más sobre este hombre bondadoso y preclaro a quien tanto le debe su Habana.

Texto: Redacción Bienvenidos