La comunidad científica cubana enviará una carta abierta al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, contentiva de un rechazo a recientes declaraciones públicas   del mandatario, en las que  aseguró que  Cuba era un estado fallido, e infravaloró la  capacidad del sistema de salud  y ciencia del país para enfrentar  la pandemia de la COVID-19.

Lo anterior fue dado a conocer en conferencia de prensa en La Habana, encabezada por  la doctora Mayda Mauri, vicepresidenta primera del Grupo de Empresas Biotecnológicas y Farmacéuticas de Cuba, BioCubaFarma, y por el doctor Agustín Lage Dávila, asesor del presidente de esta prestigiosa entidad.

La doctora Mauri, al referirse a la intervención de Biden, consideró que «se trata de pronunciamientos completamente desinformados y que van dirigidos a desvirtuar la realidad de lo que está ocurriendo en nuestro país», y añadió que existe toda la información necesaria para echar por tierra las desatinadas afirmaciones del actual inquilino de la Casa Blanca.

Se conoció en el encuentro que la misiva contiene sólidos argumentos que definen la capacidad humana, científica y tecnológica, así como la voluntad política de la isla para  afrontar, tal y como ha hecho, los embates de la COVID-19.

Los representantes de BioCubaFarma mencionaron algunas de las muchas  evidencias que se integran el texto, e hicieron especial énfasis en el modo en que  Cuba desde la ciencia ha sido capaz, de manera innovadora y altruista, de dar respuesta a los desafíos presentados por la letal enfermedad, recrudecidos por las condiciones derivadas del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos.

 La vicepresidenta primera de BioCubaFarma dio lectura a uno de los párrafos de la misiva que plantea:

 «Presidente Biden, Ud. puede hacer mucho bien si avanza en la dirección correcta y toma en consideración lo que la mayoría de los cubanos que viven en Cuba desean. Esto no incluye ignorar y debilitar su sistema de salud pública, pero sí incluye el respeto por los logros de la nación. Esperemos que las amenazas compartidas que plantea la pandemia de Covid conduzcan a una mayor colaboración, no a más confrontación. La historia será el juez».

Por su parte el doctor Lage advirtió que el presidente Biden dijo que su gobierno estaba preparado para donar vacunas a Cuba si se le aseguraba que una organización internacional las administraría de manera que le llegara al ciudadano promedio.

«Lo que queremos preguntarnos aquí es si eso es verdad, y colocarlo además en el contexto del fenómeno del bloqueo», expresó el acreditado científico          .

Seguidamente  subrayó que  existen  múltiples  ejemplos de restricción a las exportaciones hacia Cuba de equipos y suministros médicos, y especialmente de productos que se  utilizan para fabricar vacunas.

Expuso entonces que la cobertura de vacunación en Cuba, con la que se maneja la profilaxis en la infancia, está por encima del 99 por  ciento y todos los cubanos están protegidos por vacunas contra 13 enfermedades,   ocho de las cuales las  fabrica   BioCubaFarma en «un conjunto de 32 empresas que contienen 61 líneas de producción; es una organización con más de 20 000 empleados, de ellos 546 doctores en ciencia, y 219 másteres en ciencias», anotó.

Explicó asimismo que las empresas de este  grupo han sido inspeccionadas por muchas agencias regulatorias de Cuba y de otros países, y   certificadas por sus buenas prácticas de producción.  

Tomó como ejemplo el hecho de que en el país no hay un solo caso de sarampión desde 1993 y recordó que la meningitis B, la epidemia de los años 80, se detuvo con una vacuna innovadora cubana. «Hemos tenido acciones de colaboración internacional para vacunar en otros países, específicamente en el cinturón de la meningitis en África. La colaboración cubana funcionó ahí solicitada por la Organización Mundial de la Salud», rememoró Lage Dávila.

Resaltó al mismo tiempo  el desarrollo de otras vacunas innovadoras que, producto de la investigación cubana, han sido determinantes en la lista de enfermedades que han sido eliminadas y aquellas cuya tasa de incidencia ha sido reducida a niveles insignificantes.

Compartió que sobre la biotecnología cubana se han publicado numerosos estudios, y ponderó el editorial aparecido en 2009 en  Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, y que afirmaba que el sistema de la biotecnología cubano era el sistema biotecnológico mejor del mundo en los países en desarrollo. «La pregunta que nos podemos plantear a estas alturas, es si un país con esos resultados necesita intervención de alguien para introducir una vacuna contra la COVID-19».

Igualmente retomó los datos asociados a la letalidad en el mundo; en este sentido señaló que  la media mundial es de 2.1 por ciento; en Estados Unidos es de 1.7 por ciento, en la Florida   de 1.4, en Brasil de 2.8, y en Cuba es de  0.76 por ciento. «Estos datos de fuentes internacionales muestran que Cuba tiene la mitad de la letalidad que tiene Estados Unidos y de la que tiene el mundo», especificó.  

Enfatizó luego en que Cuba, al cierre del 3 de agosto ocupaba el primer lugar en el ranking mundial en cuanto a la intensidad de la inmunización, que mide la cantidad de vacunas que se administra por millón de habitantes en un tiempo determinado, y agregó: «De nuevo deberíamos preguntarnos si un país en esas condiciones necesita la intervención de algún otro para garantizar su cobertura de vacunación».

Aclaró en este punto que: «El hecho de que digamos que no necesitamos una intervención, en el sentido que está presentando el gobierno de Estados Unidos, no quiere decir que no queramos cooperación. Sí queremos cooperación, de hecho, hemos buscado durante décadas y promovido la cooperación con los científicos norteamericanos, y un ejemplo fehaciente de ello es el intercambio existente en el desarrollo de la vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón».

El doctor Lage anunció que la carta que se dirigirá al presidente estadounidense,   estará disponible en las venideras horas en formato electrónico para que los científicos, profesionales, técnicos, ya sean de la industria biofarmacéutica o de otras instituciones, que estén de acuerdo con lo planteado en la misma, tengan la posibilidad de sumarse con su  firma.

Informó a la par, que se está desarrollando un enlace para las firmas electrónicas de aquellos colegas que, a nivel mundial, quieran apoyar estos conceptos y principios, y que respaldan el desarrollo y convicción de la ciencia en Cuba.

Texto: Redacción Bienvenidos