Una visita a la playa se considera la manera perfecta de liberar estrés, añadir un poco de calma a nuestra vida y descansar la mente de los problemas diarios. Los enormes beneficios que nos trae el mar abarcan tanto el plano físico como el mental y son especialmente reconocidos en el área de la salud.

Los baños de mar se convierten a menudo en una recomendación del médico debido a que la composición única del agua marina, llena de minerales, resulta altamente beneficiosa para la piel, las articulaciones y los pulmones. Los cloruros de sodio, el magnesio, el calcio y el potasio son algunos de los componentes principales de estas aguas que tienen un efecto antioxidante en la piel y permiten que se mantenga saludable y joven. Sin duda, uno de los más reconocidos usos de los baños de mar es el del tratamiento de la psoriasis y el eccema tópico. El agua tiene una facultad antiinflamatoria que mejora las lesiones y contribuye a la sanación, aunque siempre se debe mantener el tratamiento médico indicado.

Nuestros músculos también se ven favorecidos por las visitas al mar. Solo por un paseo por la arena podemos tonificar las piernas y muslos por lo que este resulta un ejercicio altamente recomendado. Al nadar, además, cada músculo del cuerpo trabaja y, a la vez, el vaivén de las olas actúa como una especie de masaje y permite que nos relajemos. Es muy importante tener en cuenta que, si bien la vitamina D que nos aporta el sol es necesaria, debemos evitar una exposición prolongada y utilizar protectores solares, ropa adecuada e ir a la playa en horarios en los que la incidencia del sol sea menos fuerte.

Los baños de mar son también beneficiosos para nuestro sistema respiratorio. El área marina tiene un aire menos contaminado que el de la ciudad y es rico en yodo, perfecto para la regulación de la glándula tiroides. La salinidad también permite la expulsión de moco, lo que se une al aumento de los movimientos respiratorios, de la hemoglobina y la fijación del oxígeno.

Un retiro para nuestra paz mental

Permitirnos escapar de las angustias que podemos experimentar en nuestra vida es una de las mejores maneras de lograr la paz mental y el descanso psicológico que necesitamos. El mar es uno de los lugares perfectos para desconectar de todo el estrés que puede rodearnos y librarnos de esa ansiedad que no nos permite dormir. En el mar los niveles de serotonina aumentan y la ansiedad disminuye, el ejercicio que realizamos al nadar disminuye el ritmo cardiaco y oxigena mejor nuestros tejidos y, además, el cansancio que podemos sentir después de un baño de mar resulta el sedante perfecto para poder dormir a pierna suelta.

Desde la eliminación de toxinas, el fortalecimiento de los huesos, las propiedades de desinfección y cicatrización, así como su capacidad de activar la circulación los baños de mar resultan un remedio natural perfecto a tener en cuenta.

Texto: Redacción Bienvenidos

Fotos: Cortesía de Publicitur S.A.