En el contexto de un incremento considerable de casos de COVID-19 reportados en el mundo y en Cuba, a pesar del avance de las campañas de vacunación, se dedicó el espacio televisivo Mesa Redonda a aclarar las dudas que existen entre la población al respecto.

El Dr. C. Gerardo Guillén Nieto, director de Investigaciones Biomédicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, explicó al inicio del programa que esta «no es una situación particular de Cuba, se está observando en todo el mundo con la entrada de la variante delta».

Esta variante presenta una veloz diseminación, se transmite dos y tres veces más rápido que las anteriores, y una  persona contagia dos y tres veces a más personas que con las variantes precedentes; llega a ocupar en algunas naciones el 80 por ciento de las infecciones, lo cual está relacionado con todos los retrocesos y nuevas olas del virus, así como con el aumento de la letalidad. 

El incremento se ha dado en países como Estados Unidos, donde se ha avanzado en la vacunación, pero con la entrada de esta variante, mucho más contagiosa, han cambiado las circunstancias, « sin embargo, el número de fallecidos diarios por la enfermedad se mantiene bajo», subrayó Guillén Nieto.

El galeno especificó que la carga viral, que es el número de partículas de virus que   colonizan la mucosa nasofaríngea, en delta se aprecia en el PCR  que ese número es 1 200 veces más que lo que se detectaba con las variantes anteriores y mientras más alta sea la carga viral, es mayor la trasmisión de la enfermedad.  

Anotó seguidamente que en Cuba en la actualidad es mayoritaria la presencia de esta variante y ello se refleja en el número de casos positivos, «pero no así en el número de casos graves y de fallecidos, con respecto al total de positivos y a la población en general», afirmó.

Las vacunas cubanas siguen teniendo una alta efectividad 

El director de Investigaciones Biomédicas del CIGB expuso a continuación  que la  eficacia de una vacuna  « se obtiene del estudio clínico, donde las personas son monitorizadas y hay criterios de inclusión; mientras que la efectividad se obtiene de lo que ocurre en población abierta, donde todas las personas participan y estas cifras disminuyen».

Tomó como  ejemplo el hecho de que las vacunas que reportaban más de 90 por ciento, y hasta 95 por ciento de eficacia en ensayos clínicos, tras su aplicación masiva bajan 5 por ciento o algo más  su efectividad en población abierta.

Guillén Nieto sostuvo que las vacunas cubanas siguen teniendo una alta efectividad  y advirtió que la variante beta es la más difícil de neutralizar con las vacunas; « todas las vacunas, incluyendo las nuestras, funcionan mejor contra la delta que contra la beta. La buena noticia en esto que está ocurriendo, de que la variante delta desplaza a la beta en las infecciones, es que las vacunas siguen teniendo capacidad para responder ».

Para argumentar por qué aumenta el número de casos positivos, el doctor señaló que la efectividad de la vacuna para impedir la colonización de la mucosa nasofaríngea, que lleva a la transmisión, disminuye, «por el hecho de que la variante delta tiene una carga viral 1 200 veces superior a otras variantes y por tanto su capacidad de transmisión es mucho mayor, y esto ocurre tanto en vacunados como en no vacunados» esclareció.

Acto seguido dijo que una ventaja para los vacunados es que esta carga viral desaparece más rápidamente en ellos que en los que no han sido inmunizados. Además, es menos probable que la enfermedad avance hacia la gravedad y la severidad. Se observan casos de personas de la tercera edad con comorbilidades, vacunadas, que se contagian y transitan la enfermedad con síntomas catarrales leves.

Agregó que actualmente « hay efectividad de las vacunas contra la infección, pero no a los niveles de efectividad que se logra contra la severidad y la mortalidad. Esto se logra porque las vacunas tienen esencialmente una respuesta sistémica, de anticuerpos que circulan en la sangre y protegen contra el daño orgánico causado por la enfermedad, pero no así  la respuesta a nivel de la mucosa nasofaríngea, que es la que impedirá la colonización por parte del virus y la obtención de lo que se llama “inmunidad esterilizante”.

Otra buena noticia que compartió es que las personas convalecientes cuentan con la ventaja de tener un alto nivel de inmunidad también de mucosa, que es por donde entra el virus y que en el ensayo clínico de Mambisa y Abdala para estos pacientes, ya se han detectado anticuerpos IgA a nivel de mucosa en todos los voluntarios antes de recibir las dosis de las vacunas. Esto se incrementa tras la vacuna, pero ya desde antes tienen un nivel de protección, y esto es lo que impide la capacidad de transmisión.

En cuanto a las interrogantes relacionadas con las personas que enferman y fallecen a pesar de estar vacunadas, reiteró que:

«Si una persona enfermó o falleció en el día 14 tras las tres dosis, se contagió antes, cuando no había completado el ciclo de inmunización. Hay que filtrar los datos, Es importante estudiar cuáles de los fallecidos tenían el esquema completo de vacunación más 14 días cuando comenzaron los síntomas, para poder contabilizar las personas vacunadas que se enferman y fallecen».

El doctor Guillén Nieto recordó luego que  el 29.4 por ciento de la población cubana ya ha recibido tres dosis vacunales, «cifras que van creciendo día a día en nuestro país, a un ritmo de vacunación casi el doble de la media mundial, pero aún queda mucho por hacer», vaticinó.

Texto: Redacción Bienvenidos