Adalberto Álvarez, hijo ilustre de Camagüey, nació el 22 de noviembre de 1948. De su padre Enrique Fortunato heredó el amor por la música y de su madre Rosa Margarita Zayas la sensibilidad para ver la luz en todo lo que le rodeaba.

Su andar por el camino de la música comenzó muy temprano y lo llevó a fundar en 1978 la famosa orquesta Son 14, en Santiago de Cuba, con la que cambiaría por siempre el panorama sonero de la isla. El Cine Cuba vería el estreno de la agrupación que, en 1979, lanzaría su primer álbum A Bayamo en coche que contaría con la producción musical del maestro Frank Fernández.

Con su banda de son, Adalberto se presentó por todo el país y en varios escenarios internacionales, entre los que destaca el II Festival de Música del Caribe en Colombia. Son 14 fue ganadora de varias ediciones del concurso Adolfo Guzmán y los bailadores isleños la acogieron con los brazos abiertos gracias a su rescate de las raíces soneras a las que Adalberto supo añadir un nuevo formato. Su salida de esta agrupación en 1984 no se considera un final, sino el inicio de un nuevo capítulo dentro la historia musical cubana.

El Caballero del Son llega a La Habana

En la capital cubana, Adalberto funda su más que reconocida orquesta Adalberto Álvarez y su son. Comenzaría así otro capítulo en el recorrido musical del maestro y, nuevamente, el panorama del son en Cuba quedaría marcado por siempre. La orquesta es considerada la agrupación de música popular cubana por excelencia. En sus años de fundada ha logrado promover la música bailable de la isla caribeña a nivel internacional y defender las más puras raíces del son cubano. El talento musical nato de Adalberto, su estilo armónico y su melodía le merecieron el apodo de El Caballero del Son, epíteto que ha marcado por siempre su acontecer musical.

En el imaginario popular Adalberto Álvarez y su son es la representación de este género musical cubano. Su rescate del son y su trabajo en cada una de las agrupaciones en las que estuvo lo llevaron a ser conocido como el Arsenio Rodríguez de su generación, un homenaje único que lo unió a la obra del reconocido tresero cubano. Cada innovación, cada aporte personal que El Caballero del Son hizo a sus canciones lo llevaron a convertirse en un preferido de los melómanos y en un referente de la música cubana a nivel internacional.

Las generaciones que lo han escuchado, que han bailado al ritmo de sus canciones, han podido disfrutar del son desde su perspectiva más contemporánea lo que se convierte, sin duda, en uno de sus más grandes aportes a la cultura cubana. En cada paso de baile, en cada vuelta de rueda de casino, está Adalberto Álvarez. Su impronta musical quedará grabada para siempre en la historia de un país que continuará moviéndose al ritmo que marca Adalberto Álvarez y su son.

Texto: Redacción Bienvenidos

Fotografías: Tomadas del FB oficial de Adalberto Álvarez