La Virgen de Regla, patrona del mar
La Virgen de Regla, patrona del mar
La Virgen de Regla, patrona del mar

El pequeño pueblo ultramarino de Regla se levanta en la Bahía de La Habana hace más de tres siglos y la historia que lo construye está llena del misticismo propio de un poblado que, desde sus inicios, estuvo rodeado de magia. Los que visitan la localidad lo hacen atraídos, en su gran mayoría, por el Santuario que se levanta frente al mar dedicado a la Virgen de Regla.

Construida por primera vez en el siglo XVII, la iglesia sufrió el paso de una tormenta que la destruyó y debió ser levantado en su lugar un pequeño templo que se convertiría, en el siglo XIX, en la Iglesia de Regla que puede verse en la actualidad. La imagen de la Virgen protectora fue adorada siempre en este santuario y las festividades asociadas a ella se hicieron tan populares que se consideran el origen del pueblo que hoy se alza a orillas de la bahía.

La imagen tallada en ébano se levanta en el centro del altar de la Iglesia, a sus pies una joven baja la cabeza y se le oye murmurar. Al marcharse, una flor roja queda en el altar. La Virgen de Regla es la Patrona de la Bahía de la Habana, decretada protectora de los mares y los marineros, la que guarda las llaves de entrada a la Villa de San Cristóbal, es la Virgen vestida de azul, es Yemayá. El sincretismo forma parte de la cultura de un pueblo que nació del mestizaje, que se impuso a la esclavitud, que tomó de todas las imaginerías y creó costumbres propias que son la base social y cultural de todo un país. Así, Yemayá, la Diosa del Mar del panteón Yoruba, se sincretiza en la Virgen de Regla quien viste el mismo azul y guarda las aguas, a quien vienen a pedirle desde todas las religiones.

La pequeña Iglesia de Regla no tiene grandes adornos, sus altares sencillos están dedicados a la Virgen y siempre se encuentran llenos de flores y velas encendidas que los miles de visitantes que llegan al Santuario le regalan a la Santa, una ofrenda que le hacen junto al deseo de buenos aires y caminos despejados en el viaje de la vida. La protectora de los marinos se mereció su epíteto luego de que la embarcación en que viajaba por el estrecho de Gibraltar sobreviviera a una tormenta y, desde entonces, se le pide a la Virgen buena fortuna antes de iniciar un viaje.

Cada año, los días 7 y 8 de septiembre son de fiesta en el pueblo. Cientos de personas vienen a rendir culto tanto a la Virgen de Regla como a la Virgen de la Caridad del Cobre y a participar en la procesión que lleva a la Santa por las calles principales del poblado, donde los reglanos la veneran.

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