Playa Jibacoa, un tesoro escondido que espera
Playa Jibacoa, un tesoro escondido que espera
Playa Jibacoa, un tesoro escondido que espera
Playa Jibacoa, un tesoro escondido que espera

Playa Jibacoa es uno de esos lugares paradisiacos en los que podemos alejarnos de todos los ajetreos de la vida moderna y solo disfrutar de la naturaleza en su máximo esplendor.

Ubicada en la costa norte de Mayabeque, a una hora aproximadamente de La Habana, esta playa es reconocida por las colinas y los acantilados que la rodean y desde los cuales puede disfrutarse de una vista maravillosa del mar. Jibacoa cuenta con varios centros turísticos entre los que destacan los hoteles Memories Jibacoa y Villa Trópico, además, es famosa por sus bases de campismo perfectas para los que visitan la isla como mochileros o los que deseen acampar cerca de la playa.

Llegar a esta espectacular zona costera del norte de la isla de Cuba, desde La Habana, resulta una aventura de por sí. Una de las vías más utilizadas es la del antiguo tren de Hershey, una locomotora eléctrica que une la estación ubicada en Casablanca con la de Jibacoa. Construido en 1919 por el famoso chocolatero estadounidense, este ferrocarril es el único de su tipo en Cuba actualmente y su trayectoria lleva hasta la ciudad de Matanzas, pasando por el poblado de Santa Cruz del Norte en el que se levantaba la antigua compañía durante el siglo XX. Es aquí donde los viajeros con destino al balneario terminan su recorrido en el tren.

El lugar perfecto para perderse en la naturaleza

Playa Jibacoa se ha convertido en un destino de preferencia tanto para el turismo nacional como para el extranjero gracias a sus hermosas aguas azules y poco profundas, llenas de una rica fauna marina que la hacen perfecta para la práctica del submarinismo, el buceo, la apnea y el snorkeling. Entre las maravillas que los visitantes se encuentran aquí destaca la barrera coralina que se considera una de las mayores del mundo. Un añadido perfecto a la belleza de este fondo marino es la existencia de variadas cavernas submarinas, debido a las montañas que se alzan en el área y llegan hasta el mar, que los aventureros no dudan en explorar en sus paseos.

Los diferentes centros hoteleros que se levantan por la zona ofrecen la oportunidad de alquilar los equipos necesarios para estas actividades acuáticas a los que lo necesiten y también ofrecen las opciones de alquiler de kayaks y botes.

Descansar en la arena, frente al mar mientras se escucha el sonido de las olas rompiendo contra la orilla es uno de los más grandes placeres. Si lo que buscas es alejarte de los problemas de la vida cotidiana y solo disfrutar del sol, con un buen coctel cubano en la mano, Playa Jibacoa es el lugar perfecto. Para los que deseen explorar un poco, esta área ofrece la oportunidad de practicar senderismo. Sus rutas recorren áreas prácticamente vírgenes de las montañas cercanas y son una oportunidad ideal para observar la fauna local, repleta de aves endémicas y el hogar de la jutía, que viven en los árboles del área. Los que lo deseen también podrán escalar, montar a caballo o pasear en bote, actividades que te permitirán estar en contacto directo con la naturaleza.

Para los amantes de la adrenalina, Jibacoa guarda aún una sorpresa. En las montañas que rodean la playa existe la posibilidad de practicar parapente, una experiencia indudablemente única que te permitirá volar por encima de la costa y admirar el azul infinito que se extiende a tus pies.

La zona costera en la que se encuentra Jibacoa está llena de pequeños poblados pesqueros en los que podrás encontrar lo mejor de la comida marina de la isla. Si te quedas durante varios días, te será posible conocer acerca de la vida junto al mar de esta zona y podrás visitar algunas de las comunidades agrícolas que se comunican mediante el tren eléctrico de Hershey y son encargadas de proteger la biodiversidad de esta hermosa zona del país.

El turismo natural gana terreno cada día por la necesidad que tenemos de conectar con la naturaleza, de descansar de la vida de ciudad y del aire de las grandes metrópolis y de solo recostarnos y sentir el mar a nuestro alrededor.

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