Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición
Regla, sincretismo y tradición

Se cree que el ser humano y lo que le rodea está definido por su nombre, que es esta estructura la que contiene su verdadera alma, su significado último. Guaicanamar fue el nombre que le dieron los primeros pobladores a la pequeña zona aledaña a la bahía que conocemos hoy en día como Regla y significa frente al mar, una especie de embrujo que marcaría por siempre el destino de este pueblo.

Fue en el siglo XVI, durante los primeros asentamientos españoles en el área, que el poblado comenzó a crecer alrededor de la pequeña iglesia que se levantaba cercana al mar. Aquí se veneraba a la Virgen de Regla, patrona de los mares y protectora de los marineros quien se convertiría en el símbolo principal de este asentamiento. El culto a la Virgen ganó tanta popularidad que se abrieron alrededor de la iglesia decenas de pequeños negocios que ofrecían comida y bebida en los tiempos de celebración religiosa. Se piensa que este fue el origen del crecimiento de Regla, nombre que adoptaría el pueblo, esta vez, en honor a la protectora del mar.

A Regla se llega a través del mar

En el Muelle de Luz los viajeros, atraídos por las historias, suben lentamente en la lanchita que los llevará a Regla. Ya desde el siglo XIX este se había convertido en el principal medio de transporte que unía ambos lados de la Bahía de La Habana y el paseo típico de las familias cada domingo. La lanchita era en aquel entonces de madera, igual que el muelle y el pequeño bar que se adentraba en las aguas y recibía a los visitantes.

El 7 y 8 de septiembre eran los principales días de fiesta y las calles se llenaban de amarillo y azul en honor a la Virgen de Regla y la Virgen de la Caridad del Cobre. La procesión que llevaba la figura de ébano vestida de azul de la Virgen protectora reunía a miles de personas y recorría las calles principales del pueblo, en una especie de exorcismo que se llevaba todo lo malo. El cabildo iniciaba la procesión cada 7 de septiembre con los diablitos que representan a la Sociedad Abakuá, protectores y justicieros que custodian la imagen de la Virgen de Regla sincretizada con Yemayá, la Diosa de los mares del Panteón Yoruba. Estas celebraciones duraban hasta una semana y los visitantes llegaban de todas partes para ser testigos de una de las tradiciones más antiguas de la capital.

Para los que no han visitado Regla podría resultar una sorpresa el marcado interés que este pequeño pueblo ultramarino levanta. La magia que rodea a este poblado forma parte de su historia y logra atraer y enamorar a todo el que se adentra en él. Al caminar desde la lanchita, la Iglesia que se levanta frente al mar nos da la bienvenida y nos señala el camino a seguir. Poco después, el Liceo Artístico y Literario espera. Fundado en 1878, el liceo reunió desde un inicio a las principales corrientes políticas de la época y tuvo tanta importancia que José Martí, el Apóstol, dio aquí el que se considera su primer discurso político en la isla. En esta institución se reunían la cultura y tradiciones reglanas y por ella pasaron artistas de la talla de Roberto Faz, el dúo de Clara y Mario, el conjunto Los Latinos y Sergio Farías.

Ya desde el siglo XIX Regla se destacaba por sus publicaciones seriadas dedicadas a variados ámbitos de la vida social. El Progreso, La Luz, El Clarín, La voz del pueblo cubano y El Observador y Regla Ilustrada, del siglo XX, fueron de los más destacados y le merecieron la atención de la intelectualidad habanera de la época.

El punto más alto del municipio capitalino es la reconocida Colina Lenin. En 1924 se plantó aquí un olivo en honor al luchador ruso, el que sería el primer homenaje que se le haría fuera de su país. En la actualidad, la colina es un espacio de tranquilidad desde el cual se puede disfrutar de una vista espectacular de todo el pueblo y de La Habana. La bahía brilla a los lejos con los tonos plateados que bañan las orillas de Regla y ofrecen, siempre, su protección.

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