San Carlos y San Severino de Matanzas
San Carlos y San Severino de Matanzas
San Carlos y San Severino de Matanzas
San Carlos y San Severino de Matanzas
San Carlos y San Severino de Matanzas
San Carlos y San Severino de Matanzas
San Carlos y San Severino de Matanzas

El sol apenas irradiaba el Abra del Yumurí la mañana de aquel 13 de octubre de 1693, cuando en las márgenes de la Bahía de Guanima se fundaba la Villa de San Carlos y San Severino de Matanzas.Trescientos veintiocho años después no han sido pocas las transformaciones que ha afrontado la ciudad.

Cuenta la historia que, hasta esa localidad, y por orden expresa del Rey Carlos II, llegó la encomienda de fundar una villa con familias de origen canario, para aprovecharlas riquezas geográficas y naturales que ofrecía tan excelso paisaje.

La rebeldía de Guayucayex

En el año 1510, y producto de un fatídico naufragio, llegaron hasta los límites de la bahía un grupo de hispanos en busca de cruzar al otro lado de la rada.Pidieron así a un grupo de aborígenes del pueblo yucayo, establecido en la zona,que les cruzaran en sus canoas para seguir su camino en busca del conquistador Pánfilo de Narváez, quevenía desde el oriente de la isla con sus huestes.

Liderados por el cacique Guayucayex comienzan la travesía y una vez en la zona más profunda de la masa de agua, aquellos españolesfuerongolpeados y volcados de las canoas por los nativos, yendo a parar al fondo del mar, con sus pesadas armaduras.

Del fatídico suceso solo sobrevivieron tres ibéricos: un hombre y dos mujeres.Rescatados a la postre de su cautiverio, contaron al Fray Bartolomé de Las Casas lo ocurrido en aquel lugar, que, luego de una misiva enviada por el gobernador Diego Velázquez al Rey de España, comienza a llamarse “Bahía de lasMatanzas”.

Este hecho, que dio nombre también a la actual provincia de Matanzas, está considerado por la historiografía como el primer acto de rebeldía de los aborígenes cubanos y uno de los primeros del continente americano.

La ciudad moderna

Desde sus cimientos, en el año 1693, la urbe matancera estuvo cargada de primicias que la hacen única e incomparable en la región. Considerada la primera ciudad moderna de América -dados los criterios utilizados para su fundación- fue pensada, dibujada y planteada en el terreno antes de recibir a sus primeros pobladores.

Entre los aspectos que la hacen notable destaca cómo se tuvo en cuenta la trayectoria solar para el trazadode la ciudad. Prueba de ello son las viviendas del casco histórico, donde todas sus edificaciones son bañadas por la iluminación del Astro Rey en alguna hora del día. Otra característica valiosa es queen las mañanas y en las tardes,según la estación en el calendario,la estrella cubre con sus rayos las tres principales calles de la ciudad: Milanés, Contreras y Medio.

Nombrada desde el año 1860 como “la Atenas de Cuba”, es la cuna del baile nacional: el Danzón. Ejecutado por vez primera en una las más conocidas elevaciones con que cuenta su terreno y nombrada así su primera pieza,Las alturas de Simpson, de la autoría del maestro Miguel Faílde.

La ciudad de los puentes

Es difícil hablar de Matanzas y no referirnos a sus puentes. Con un total de 24 en toda su área, la otrora “Ciudad de los Puentes” o “Venecia del Caribe” cuenta con tres grandes afluentes: el Yumurí, el San Juan y el Canímar, que cruzan y delimitan algunas de sus barriadas más populares: La Marina, Versalles y Pueblo Nuevo.

Entre sus puentes más relevantes aparece el centenario“de la Concordia”, llamado así por ser edificado, como lo conocemos hoy, luego de numerosas trifulcas entre franceses y españoles asentados en la zona, que lo destruían indistintamente para evitar el paso de los otros hacia la rivera opuesta. Cuenta con un valor agregado pues debido a lo peculiar de sus columnas, son estas el símbolo de la urbe.

Majestad humilde

La ciudad no deja de impresionar a quienes la visitan.El majestuoso Teatro Sauto, ubicado en las cercanías de la plaza fundacional, surge como un coloso neoclásico para plasmar en la imaginación del visitante la grandeza de esta villa tricentenaria.

De Matanzas queda mucho por decir: la rica herencia afrocubana; sus días de esplendor azucarero; las Cuevas de Bellamar; su castillo de San Severino; la Ermita de Monserrate; el Estadio Palmar de Junco; sus títeres; sus poetas… Y precisamente con unos versos de Canto a Matanzas, obra de la poetisa Carilda Oliver Labra -una de sus más ilustres hijas- dejamos la invitación a visitar esta hermosa ciudad.

Matanzas: bendigo aquí / tus malecones mojados,
los árboles desterrados / del Paseo de Martí / y el eco en el Yumurí.
Y van mis lágrimas, van / como perlas con imán / o como espejos cobardes
a vaciar todas las tardes / sus aguas en el San Juan.

Textos y fotos: Bienvenidos