La estrategia de innovación del sector biofarmacéutico cubano fue el tema central del espacio televisivo Mesa Redonda, en el que comparecieron el doctor Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma; el director de Investigaciones de esa entidad, el doctor Rolando Pérez Rodríguez, y los destacados científicos doctor Agustín Lage Dávila y el doctor Luis Herrera Martínez.

Se ratificó en la ocasión, por parte de estos científicos, la necesidad de socializar, desde todos los sectores de la sociedad, especialmente desde los económicos, esta experiencia de avanzada en el país.

Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, precisó que la innovación es la introducción en la práctica de una idea, un resultado científico, la modificación de un producto que ya existe, para mejorar sus propiedades, o mejorar la gestión organizacional con nuevos procedimientos y sistemas de trabajo. “La innovación permite a las empresas crecer, desarrollarse y ser más competitivas”, aseguró.

En este sentido consideró que la mayor innovación la concibió Fidel Castro, al convertir la idea en la creación y existencia del sector biofarmacéutico cubano, que ha brindado resultados a lo largo de más de 30 años.

“Tenía razón Fidel, porque contar con ese sector nos ha permitido responder a esta situación sanitaria que hemos vivido en el país en los últimos meses”, recalcó, y añadió que Fidel orientó otorgar mayor jerarquía al desarrollo de la ciencia, lograr una estrategia de ciclo cerrado en la investigación, el desarrollo, la producción y comercialización de los productos que se generaran, y la integración entre los centros.

Por su parte el doctor Luis Herrera Martínez, asesor científico de BioCubaFarma y fundador del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), esclareció: “Lo que sucede en la mayoría de los países que han intentado tener un desarrollo científico es que han logrado desarrollo a nivel universitario y académico y no han logrado una conexión de ese desarrollo en esos sectores con la realidad económica de su país”.

La industria biofarmacéutica cubana

Recordó que el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), creado en solo seis meses en 1982, fue el germen del futuro polo científico, “el embrión del desarrollo de la industria biofarmacéutica cubana”.

Comentó a la par que cuando el CIGB, se les presentó a muchos expertos les era una idea contradictoria, al tener investigación, desarrollo, producción y comercialización en un mismo espacio lo cual no estaba concebido, pues lo usual era el esquema americano de la universidad y la empresa separadas.

El doctor Agustín Lage, quien fue durante 25 años director del Centro de Inmunología Molecular (CIM), hoy asesor científico de BioCubaFarma, opinó que Fidel estaba consciente de que había que hacer la ciencia a su máximo nivel, para lo cual las organizaciones tenían que tener capacidad productiva, capacidad de comercialización y de exportación y contar con “un personal muy motivado, consagrado y dispuesto a convertir esto no en un modo de vida, sino en un sentido de vida”.

El director de Investigaciones de BioCubaFarma, el Doctor Rolando Pérez Rodríguez, anotó que cuando se creó el sector de la biotecnología en Cuba, nacía en el mundo la biotecnología.

Advirtió que actualmente la biología está sufriendo un proceso de convergencia con otras tecnologías, ya no es un área solo de los biólogos, sino que participan muchas especialidades como la inteligencia artificial, los macrodatos, las nanociencias y la nanotecnología, la robótica, la automatización, neurociencia y neurotecnología, biología sintética, terapia génica celular, por lo que tienen que participar físicos, matemáticos, químicos, ingenieros, electrónicos, informáticos, y otros especialistas.

Participó luego que BioCubaFarma creó, junto a la Academia de Ciencias de Cuba, un grupo de trabajo que en los próximos meses elaborará una iniciativa para lo que sería el desarrollo de la biotecnología en Cuba hasta el año 2040.

El presidente de BioCubaFarma insistió en que el sector biofarmacéutico cubano tiene una experiencia de más de tres décadas, se crea el 7 de diciembre de 2012 por la necesidad de consolidar la industria biofarmacéutica y biotecnológica en el país, proceso en el que se fusionaba el Polo científico con Quimefa, el primero con mayor experiencia en la investigación, innovación y tecnología de avanzada, y la otra con mayor nivel empresarial.

“Teníamos que crear los procedimientos, las normas, las políticas para la gestión de los procesos de la nueva organización. Fue un proceso de fusión, extinción y creación de nuevas empresas, pero también se estableció un programa de desarrollo. (…) También se necesitaba trabajar en la diversificación de mercados y productos, los trabajadores comenzaron a preocuparse más por la eficiencia porque se introdujo el pago por resultados y el pago de salarios también dependía de la eficiencia y productividad de las empresas”, definió.

Subrayó que el rol de BioCubaFarma, ha estado centrado en lograr el establecimiento de sinergias entre las diferentes actividades de investigación, desarrollo, negocios entre las empresas, lograr encadenamientos, lo cual se ha evidenciado con el encadenamiento entre centros como el CIM, el Instituto Finlay y el BIOCEN, para desarrollar y producir las vacunas, o entre el CIGB y AICA, con un equipo de dirección joven.

Seguidamente expresó: “Este sector requiere para investigar y producir miles de compuestos, algunos de producción nacional y otros importados. Hemos logrado informatizar todos los inventarios de materiales, reactivos que se utilizan, y el trabajo de nivelación ha sido clave en estos momentos donde hemos tenido tanta crisis en la importación”.

El Director de Investigaciones de BioCubaFarma, el doctor Rolando Pérez Rodríguez aseveró: “No somos una organización cuyo sistema de gestión es simplemente de control o supervisión, sino que es un sistema de gestión que aporta y busca aportar a la cadena de valor de las empresas”.

El doctor Agustín Lage Dávila, exteriorizó que de las empresas de BioCubaFarma, devino el concepto de empresas de alta tecnología, que son aquellas que tienen un ciclo completo de investigación, producción y comercialización; que internalizan la investigación científica en la gestión empresarial; que renuevan los productos constantemente, y cuya facturación proviene buena parte de las exportaciones.

Agregó que después de las empresas de alta tecnología, llegan ahora las mipymes. “Hay una secuencia de innovación organizacional, que le da al país el aparato empresarial para la economía basada en el conocimiento”.

Proyectos para resolver los principales problemas de salud de la población

BioCubaFarma cuenta actualmente con una cartera de más de 400 proyectos, una parte destinados a obtener productos específicos y otra a tecnología y servicios científico-técnicos. “Es balanceada, dinámica y destinada a resolver los principales problemas de salud de la población cubana”, señaló el doctor Rolando Pérez Rodríguez, director de Ciencia e Innovación, y abundó en que incluye proyectos sobre productos químico-farmacéuticos, biofármacos, equipos y diagnosticadores, así como algunos dedicados a la biotecnología agropecuaria y a la medicina natural; unos proyectos son innovadores y otros genéricos, o sea, destinados a asimilar tecnologías que permiten sustituir importaciones y obtener soberanía tecnológica.

A continuación detalló que existen en la actualidad 101 proyectos de la biotecnología, de los cuales el 63 por ciento se concentra en cáncer y enfermedades del cerebro, autoinmunes y antiinflamatorias.

También hay 20 productos que son potencialmente primeros en su clase, o sea, con un mecanismo de acción novedoso; de estos, 15 tienen que ver con el cáncer y con enfermedades del cerebro.

En cuanto a la protección de los resultados científicos, el presidente de BioCubaFarma acotó que en Cuba existen mecanismos para patentar los resultados y luego publicarlos; en el presente BioCubaFarma tiene más de 2 400 registros de patentes a nivel internacional.

El doctor Luis Herrera Martínez, expuso que en el mundo biofarmacéutico es clave el tema de las patentes; una vez que pasa esta etapa y los productos entran en la fase genérica, se ha generado la llamada protección de datos clínicos, que permite asegurar la exclusividad de las patentes durante cinco años más.

En cuanto a esta realidad, Cuba tuvo que aprender de forma rápida, porque de lo contrario sus resultados podrían perderse. Hoy, el país cuenta con 10 premios de oro en la organización mundial de las patentes, es la primera nación del tercer mundo en generar la mayor cantidad de negociaciones de esa naturaleza.

El presidente de BioCubaFarma compartió que actualmente hay 14 proyectos considerados de máxima prioridad, porque están dirigidos a resolver graves problemas de salud de la población cubana, y de otros países, y pudieran tener exclusividad en su comercialización.

Uno de esos proyectos es el estudio clínico para la prevención del cáncer de pulmón con la vacuna cubana CIMAvax-EGF, primero en su clase y líder de la empresa mixta con el Instituto Roswell Park de Estados Unidos, que en la actualidad está en fase de ensayo clínico en ese país, y en desarrollo en otros países como China.

El presidente de BioCubaFarma aclaró que lograr un producto totalmente nuevo y disponer de las plantas para su producción es un proceso largo, por lo que una de las estrategias es el reposicionamiento de los productos que posibilitan obtener rápidamente productos nuevos, lo que permitió en etapa de COVID-19 disponer de forma rápida de productos para combatir la enfermedad, como el Jusvinza.

El doctor Luis Herrera Martínez mencionó también, el Heberprot-P, medicamento novedoso y único, prescrito para la terapia de la úlcera del pie diabético basado en el factor de crecimiento humano recombinante.

Resultados alentadores en estudio clínico fase III con NeuroEPO

El presidente del grupo empresarial, Eduardo Martínez Díaz, dijo que los resultados del estudio clínico fase III con la NeuroEPO son muy alentadores, y argumentó:

“Normalmente lo que ocurre con un paciente con Alzheimer es que los medicamentos que existen lo más que pueden hacer es evitar que avance con mucha rapidez el deterioro neurocognitivo. Con la NeuroEPO se logró que el 54 por ciento de los pacientes tuvieran mejoría, que no es lo que ocurre normalmente, y alrededor del 20 por ciento se mantuvieron con los mismos niveles que cuando comenzaron el tratamiento (…) Es decir, cerca de un 80 por ciento mejoraron o permanecieron en un mismo estatus, a diferencia de lo que ocurre normalmente que es que cerca del 90 por ciento se sigue deteriorando”.

La reciente solicitud al Cecmed para la autorización de registro de la molécula NeuroEPO, para una enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer, es una noticia esperanzadora. Los resultados alcanzados en el ensayo demuestran que existe una detención de la progresión de la enfermedad y que mejora aspectos relacionados con la esfera cognitiva.

Otro de los elementos que BioCubaFarma tiene en cuenta en su sistema de investigación y desarrollo es la incorporación de lo que denominan el sistema novedoso de liberación controlada de los fármacos, que intenta direccionar el producto hacia al tejido dañado evitando que no dañe al sano, para disminuir los efectos adversos y aumentar la efectividad, como por ejemplo, cuando se administran los citostáticos, que afectan las células cancerígenas, pero también las normales.

El presidente de BioCubaFarma también habló sobre el Heberprot-P, un producto que logra evitar la amputación de úlceras complejas de grado IV y V. “No existe otro en el mercado internacional y es difícil lograr otra variante que tenga ventajas”, indicó, y anunció que con las investigaciones están buscando disminuir la frecuencia semanal de tres a una en la semana.

Introducción sistemática de tecnología de punta

El presidente de BioCubaFarma confirmó que a lo largo de los 30 años de vida del grupo han logrado introducir sistemáticamente tecnología de punta en sus procesos, e ilustró con el empleo de tecnologías como la obtención de anticuerpos monoclonales, proteínas, bacterias y levaduras, la síntesis química de antígenos para usarlos con fines vacunales, el uso de plantas como biorreactores, entre otras.

Lage Dávila se refirió a la introducción de tecnologías de la cuarta revolución industrial, y resaltó la utilización de la inteligencia artificial, los macrodatos, la robótica, las nanotecnologías y la manufactura aditiva.

“Todo ello tiene potencialidades inimaginables en la medida en que seamos capaces de acercarlo a los fenómenos de la biología”, defendió y aludió al macropograma que gerencia el Ministerio de Economía y Planificación, llamado “Transformación productiva e inserción internacional”.

“En Cuba hay más de 40 grupos trabajando con las tecnologías de la cuarta revolución industrial a partir de programas y proyectos existentes en las universidades, instituciones y empresas. Muchos de ellos se encuentran en sus inicios, como mismo lo estuvieron muchos de nuestros grandes centros hoy”, sentenció.

La necesidad de la colaboración nacional e internacional

BioCubaFarma mantiene convenios con las principales universidades del país y como resultado se han logrado importantes productos, e igualmente, se implementan sistemas de trabajo con Azcuba, Labiofam, el sistema nacional de Salud y la Agricultura.

Rolando Pérez Rodríguez llamó la atención acerca de que con la Universidad de La Habana han creado los laboratorios conjuntos entre una institución de BioCubaFarma, una empresa y un área universitaria. “Esto nos proporciona tres ventajas fundamentales: la cultura de propiedad intelectual (creación de activos intangibles), la cultura regulatoria (buenas prácticas de laboratorio) y la de desarrollo de negocios (capitalización del conocimiento)”, certificó.

Sobre ello, el asesor científico de BioCubaFarma, Agustín Lage Dávila, apuntó que la investigación científica hoy en día es una actividad global desde que empieza pero que la inserción internacional no es solamente un tema de comercio exterior. “Tenemos que saber manejar la contradicción de que tiene que contribuir a la soberanía tecnológica cubana, no limitarla. El factor de soberanía quien no los da es la velocidad y esta se gana en esa red de interacción”, acentuó.

Proyecto de Vida”,

Martínez Díaz abordó el tema del “Proyecto de Vida”, un conjunto de acciones que tienen como propósito captar, estimular y retener el capital humano altamente calificado para BioCubaFarma.

Reiteró la importancia de la captación de talentos y los convenios con el Ministerio de Educación Superior; en estos momentos hay 171 unidades docentes en 22 de las empresas del grupo y 83 aulas anexas.

La prioridad de este proyecto está en los jóvenes y en tener mecanismos de superior profesional, así como en la atención a los jubilados y a quienes aún tienen capacidad para aportar, explicó y comunicó que “desde que se creó BioCubaFarma se han entregado en régimen de propiedad alrededor de 930 viviendas a los trabajadores y hoy tenemos un programa de construcción de viviendas”.

El presidente recordó que cuando se creó el grupo empresarial, el salario promedio era de alrededor de 700 pesos, luego con la implementación de los pagos por resultados llegó a ser de 1 500 pesos, y ahora, luego del Ordenamiento, el promedio en la organización era de 3 600 pesos hasta septiembre, y con la aplicación de la resolución 53 este supera los 5 000 CUP.

Además, se aplica la distribución de utilidades y en los primeros trimestres del año, el 80 por ciento de los trabajadores las recibieron, con un promedio mensual por encima de los 5 000 pesos cubanos, puntualizó. Asimismo, Martínez Díaz explicó que los investigadores con patentes y aquellos que son autores de tecnologías, ingresan de forma diferenciada.

Texto: Redacción Bienvenidos

Fotos: Tomadas de www.cubadebate.cu