Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad
Ciego de Ávila le espera entre historia y modernidad

Ciego de Ávila es una ciudad neoclásica que seduce a los viajeros con su diseño arquitectónico ecléctico y sus edificaciones de alto valor histórico que mantienen una vigorosa vida cultural, marcada por sus más arraigadas tradiciones populares.

Además de estos atractivos culturales, desde esta urbe se llega a dos de los sitios más paradisiacos que ostenta la isla de Cuba: Cayo Coco y Cayo Guillermo, dotados de un gran encanto natural y una paz que el visitante siempre agradece.

Fundada en 1840, Ciego de Ávila antiguamente era territorio de Camagüey y ahora es la cabecera de la provincia homónima. Es conocida como la Ciudad de los portales, por la variedad de los tantos pórticos corridos que la adornan, junto a sus columnas neoclásicas y las tejas criollas. La ciudad es moderna pero conserva muchos rasgos de la arquitectura colonial.

Entre las construcciones más significativas de esta etapa se encuentra el Museo Provincial de Historia Coronel Simón Reyes, que exhibe colecciones artísticas relacionadas con la huella africana en la isla, así como objetos coloniales que muestran la historia de las luchas independentistas en Cuba.

Al centro de la urbe se encuentra el parque José Martí, construido en 1877 como plaza Alfonso XII, con una glorieta en el centro donde la orquesta sinfónica municipal tocaba todos los domingos. En el año 1925 se colocó ahí un busto del Héroe Nacional cubano que hoy recibe el homenaje de ciudadanos y visitantes.

Exponente del período republicano es el Museo de Artes Decorativas, la construcción más distinguida y elegante de la arquitectura avileña. El colosal inmueble se construyó en la esquina cero de Ciego de Ávila en el período de mayor auge constructivo que vivió la ciudad, entre 1928 y 1930. Cuenta con cinco salas que atesoran colecciones de artes decorativas con piezas originales de épocas vetustas, divididas en las secciones cerámica, cristales, artes plásticas, muebles, metales, piedras preciosas, grabaciones musicales y relojería. En estos conjuntos, el visitante podrá encontrar porcelana de Sevres e inglesa, cerámica de Talavera, muebles con estilo renacimiento español y Luis XVI, una cubertería de más de 300 piezas, entre otros tesoros auténticos.

El Teatro Principal es la edificación más relevante del eclecticismo en Ciego de Ávila y está considerado una de las joyas de la arquitectura del centro histórico de esa ciudad. Su construcción concluyó en 1927 y figura entre los mejores coliseos de Cuba por su excelente acústica.

Uno de los más llamativos edificios de esta central urbe es la Catedral San Eugenio de la Palma, Iglesia Católica que data de 1952. Muy moderna y también con una arquitectura ecléctica, tiene en su entrada la escultura de San Eugenio de la Palma, santo patrón de la ciudad, venerado desde hace más de 300 años cada 15 de noviembre.

El boulevard de Ciego de Ávila, inaugurado en diciembre de 2008, es un moderno paseo adornado por grandes jardines, galerías, bancos y pérgolas. En él, sus hacedores supieron conjugar lo moderno y lo antiguo, intención que fue recompensada al conquistar el primer lugar del Salón Provincial de Arquitectura, por sus valores estéticos, urbanísticos y funcionales y por cumplir con los parámetros de un paseo peatonal.

Enclavado a lo largo de la calle Independencia, es sitio preferido por visitantes locales y foráneos, que en él encuentran una discoteca, restaurantes, cafeterías, salas de videos-juegos, Taller de Artesanía y Salón de Exposición y Venta. Es, además, escenario de importantes acontecimientos culturales locales como la Feria Internacional del Libro.

Los habitantes de esta hermosa ciudad poseen un afán manifiesto por conservar sus tradiciones populares. Ejemplo fehaciente es el Carnaval de las flores que, durante más de un siglo, se ha celebrado cada año en el mes de mayo.

En esta festividad intervienen las diferentes manifestaciones artísticas y ocupa un lugar principal la música campesina, la melodía del órgano oriental y el popular desfile de carrozas y comparsas, cuyo desempeño al final del evento es premiado.

Un evento más joven, pero que ha logrado un lugar importante en la predilección de los avileños y viajeros, es el Festival Piña Colada que se desarrolla cada mes de abril con la presentación de agrupaciones de música popular bailable, proyecciones cinematográficas, pasacalles de grupos de teatro y danza y constituye una gran fiesta para los pobladores y los turistas que disfrutan de una fusión del arte contemporáneo con el legado cultural de las tradiciones populares de esta ciudad central.

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