Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo
Baracoa, la primera en el tiempo

Una singular belleza terrestre y marina sobresale, imponente, en la zona norte de la oriental provincia de Guantánamo. El verde de sus hermosos parajes y el azul del mar confluyen allí, creando admirables espectáculos naturales: ríos, playas, parques, accidentes geográficos e increíbles reservas hacen gala de la magnánima generosidad de la madre Natura con Baracoa, extraordinario fragmento de tierra, fundado el 15 de agosto de 1511.

Su apelativo significa «tierra alta» en lengua Arauca y fue la primera villa instituida en Cuba y bautizada como Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa. Inmediatamente, se convirtió en capital política y eclesiástica y en ella se erigió la primera catedral cubana. En el año 1838, por orden de la reina de España, María Cristina de Habsburgo-Lorena, le fue conferido un escudo en el que puede leerse: “OMNIUN CUBE URBIUM EXIGUA TAMET SI TEMPORE PRIMA FERENS”, enunciado latino que corrobora el lugar de Baracoa: Aunque pequeña entre las ciudades de Cuba, eres, sin embargo, la primera en el tiempo.

Baracoa hoy

La más antigua de las urbes cubanas es hoy un acogedor poblado en el que sus habitantes conservan intacto el amor por la tierra. No es la típica villa colonial de grandiosas mansiones, plazas centrales y calles adoquinadas, como otras de la isla, pero llegar a ella y sentir el placer de la acogida, la hace especial para el visitante.

Su naturaleza, una de las más bellas de Cuba, es escenario idóneo para practicar ecoturismo. Y para quienes se recrean indagando los orígenes de las civilizaciones, Baracoa esconde más de 60 sitios arqueológicos.

Las excursiones abren camino a exploradores y buscadores de mundos sorprendentes. Entre las zonas más significativas se halla la Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa, uno de los centros de mayor endemismo y biodiversidad de Cuba que cuenta entre sus valiosas reliquias, al Parque Nacional Alejandro de Humboldt, Patrimonio de la Humanidad. 

En la reserva despunta el Parque El Yunque que, además de albergar el símbolo de la ciudad ―la singular formación rocosa― ofrece rutas y senderos para escalar la elevación y disfrutar de unas espectaculares vistas de la bahía y el poblado. En el Parque Majayara, los amantes de la espeleología pueden visitar cuevas que preservan restos de las comunidades taínas que habitaron la zona y otras, como las cuevas Perla de Agua y Cangrejo que atesoran pinturas rupestres y canales de agua.

Y si surge la idea de una agradable ribera, el excursionista tiene para elegir: las más populares son playa Miel y Manglito; entre las más sosegadas están Nava, Mapurisí, Cajuajo y La Fundadora y si el deseo sugiere una orilla exótica, pues Duaba exhibe unas frescas y poco comunes arenas negras.

Curiosidades baracoenses

Como parte de su patrimonio, Baracoa conserva, como en ningún otro lugar de Cuba, el vínculo de la cultura popular con la cultura aborigen. Esta bella urbe oriental atesora, entre sus herencias históricas más antiguas, la Cruz de Parra, una de las 29 plantadas por Cristóbal Colón en tierras americanas durante la conquista, esta memoria centenaria, cuya autenticidad ha sido probada científicamente, se mantiene expuesta en la Iglesia Mayor.

Los eventos culturales más destacados son la Semana de la Cultura Baracoense celebrada a final de marzo; los carnavales, que dan paso a la primavera, en abril y Fiesta de las Aguas, en agosto, en honor a la fundación de la villa.

Sin dudas, Baracoa es una ciudad para conocer y amar. Cualquier temporada es buena para descubrir sus bondades y halagar su fortuna de Ciudad Primada.

Textos: Bienvenidos / Fotos: Archivos Bienvenidos