En la Base de Supertanqueros de Matanzas continúan los esfuerzos por sofocar el incendio que provocó en la tarde del viernes una descarga eléctrica que impactó un tanque de combustible cubano crudo de grandes dimensiones y que aún constituye una situación de mucho peligro.

Este primer tanque en estos momentos ya  no existe, solo quedan restos que emiten mucho humo blanco, y se le suministra agua de mar para apagar las pequeñas llamas restantes.

El segundo tanque, que explotó al contacto del combustible vertido por el primero luego de su colapso, se mantiene en combustión, deformado y emite grandes llamaradas que se levantan sobre la humareda, pero no ha colapsado, que es el peligro mayor que  puede esperarse, por lo que constantemente  se está induciendo su enfriamiento, ya que lleva más de 30 horas en ignición.

En cuanto al tercer tanque, su estructura se conserva en buenas condiciones, y recibe agua  permanentemente con el propósito de mantener una baja temperatura que impida la combustión de los gases.

Se están vertiendo más de 600  litros  de agua por segundos en la zona del desastre y se espera que en las próximas horas, gracias a la colaboración de las fuerzas solidarias de Venezuela y México, esta cifra sea triplicada.

Las maniobras de las fuerzas  cubanas, mexicanas y venezolanas perseveran de manera intensa,  así como la constante observación de la situación, en el segundo tanque fundamentalmente.

Hasta las 7 de la noche de hoy se han otorgado 13 nuevas altas médicas a pacientes lesionados en el lamentable suceso   de la Zona Industrial de Matanzas; se mantienen hospitalizadas 24 personas en instituciones de salud  de Matanzas y de La Habana, 5 de ellas en estado crítico, 2 graves y 17 se reportan de cuidado.

No se ha hallado ningún otro cuerpo en la zona del siniestro, por lo que, de manera constante se brinda a los familiares de los desaparecidos atención médica por parte de un equipo de clínicos, psiquiatras, psicólogos, y otros galenos.

Texto: Redacción Bienvenidos