La Ciénaga de Zapata, mayor humedal del Caribe insular, acoge disímiles atractivos que proponen acercar a los visitantes a las maravillas de la naturaleza cubana. Catalogada Sitio Ramsar, Parque Natural y Reserva de la Biosfera, esta península localizada al sur de la provincia Matanzas, constituye el hábitat de una impresionante y variada fauna con alto grado de endemismo.

En esta diversidad, destaca una singular especie: el Crocodylus rhombifer o Cocodrilo cubano. Majestuoso y fascinante, puede llegar a medir entre tres y cuatro metros, y pertenece a un grupo de reptiles con más de 70 millones de años de existencia.

Ante su peligro de extinción, se han dedicado centros para su cría, reproducción y conservación en cautiverio, así como la reintroducción a las áreas protegidas. Ejemplo de ello, es el Criadero de Cocodrilos gestionado por el grupo Empresarial Flora y Fauna, situado en este enclave matancero.

El espacio propone, desde un entorno rodeado de hermosa vegetación y zonas pantanosas, un interesante recorrido que promete acercar a los visitantes a las maravillosas criaturas. Con el acompañamiento de excelentes guías, resulta una gran oportunidad para conocer de primera mano, este peculiar reptil endémico de la Isla antillana y adentrarse en su asombroso universo.

Agrupados atendiendo a la edad y el tamaño, sorprende observarlos de cerca, imponentes y a la vez serenos, conviviendo juntos entre el agua y la tierra. Es posible detallar la distintiva textura de su piel formada por escamas de un amarillo y negro brillantes, sus ojos prominentes y dientes afilados.

El tour es un especial encuentro con las particulares características, comportamientos e historia evolutiva del cocodrilo cubano. Propicia aprender sobre su estudio, salvaguarda y reproducción. Asimismo, los más curiosos u osados podrán interactuar con los pequeños ejemplares y capturar este momento inolvidable en hermosas fotografías.

De igual forma, en el taller de taxidermia situado allí, el público puede admirar y estudiar estos impresionantes animales naturalizados de forma tal que parecieran estar vivos, resultado del laborioso y dedicado trabajo de los especialistas en esta combinación de arte y ciencia.

La institución matancera realiza un importante trabajo en la preservación de este ejemplar de nuestra fauna, que tiene un reducido hábitat. Tal es el caso, que puede encontrarse únicamente en la Península de Zapata y en la Ciénaga de Lanier, en la Isla de la Juventud.

Desde este sitio, se contribuye a la protección de la pureza genética del Crocodylus rhombifer, amenazada por el cruzamiento con el llamado caimán americano – ambas especies viven en esta sureña área protegida. Expertos de varias instituciones y centros de investigación nacionales y extranjeros colaboran como parte de un programa para su conservación.

La visita al criadero resulta una parada necesaria si de recorrer la Ciénaga se trata. Convida a una emocionante aventura, a descubrir de cerca al emblemático cocodrilo cubano.

Textos y fotos: Bienvenidos