Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar
Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar

Descubrir a la prominente escritora cubana Dulce María Loynaz desde su faceta de coleccionista apasionada, es la propuesta de la hermosa exposición que acoge el majestuoso Museo Nacional de Artes Decorativas en El Vedado habanero.

Con el título «Dulce María Loynaz y el arte de coleccionar» invita a un fascinante viaje por la vida de la reconocida poetisa, su mundo interior, cotidianidad, entorno y objetos que ambientaron su casa. Las piezas conforman tres compilaciones fundamentales que atesoró la distinguida exponente de las letras cubanas a lo largo de su vida, y que reflejan su afán de coleccionar, pues más allá de adquirirlos se aprecia su interés en conservarlos, clasificarlos y estudiarlos minuciosamente.    

En la exhibición resalta el conjunto de «algo tan mío y tan amado por mí como mis abanicos», según expresara Dulce María durante su primera exposición en enero de 1958 realizada en el capitalino Museo de Bellas Artes. Exotismo, elegancia y belleza se mezclan en la gran diversidad de estilos, formas, colores, tamaños, tipologías y materiales de estos abanicos provenientes de distintos países. Apreciarlos supone acercarse a la variedad de historias, épocas y vivencias reflejadas desde la hermosura y refinamiento que distingue su más importante colección.    

A nivel mundial, constituye una de las más abarcadoras de este tipo, atesoradas por personas naturales. Resulta además, una de las más completas y que de acuerdo a la escritora, está superada solo por la de los Duques de Alba en España.

La muestra cuenta con un grupo de tazas de distintas manufacturas y períodos, dispuestas de forma un tanto informal, evocando la manera en que Loynaz las preservaba. De esta forma, desde los más hermosos diseños y tonalidades, transportan a diferentes culturas y países como Japón, China, Francia, Alemania, Inglaterra y España.

Se suman pintorescas muñecas que representan memorias de sus numerosos viajes por el mundo y que conservaba agrupadas. Curiosas y coloridas, estas figuras constituyen auténticas cómplices de sus innumerables aventuras y experiencias.

Asimismo, desde hermosos muebles pertenecientes al museo, la exposición busca recrear espacios del que fuera el último hogar de Dulce María. Se sirve entonces de fotografías, objetos personales, el detallista inventario manuscrito de sus abanicos e incluso el Premio de Literatura en Lengua Castellana «Miguel de Cervantes» con el que fue galardonada.

Recorrer las lustrosas vitrinas y fastuoso mobiliario de la sala, es un fascinante encuentro con su espacio íntimo, pasiones, misterios, historias y motivos de inspiración. Emociona vivenciar su talento, encanto y energía a través de las piezas, así como las preferencias estéticas y el gusto por rodearse de formas y objetos en toda su belleza y multiplicidad.   Hasta enero de 2023 estará abierta al público esta exhibición, resultado del trabajo curatorial de años de María Rosa Oyarzábal. Promete desde un deslumbrante escenario, trasladar a los visitantes al atrayente y misterioso universo real y mental de Dulce María Loynaz, conocida como la más grande escritora cubana del siglo XX.

Texto y fotos: Bienvenidos